jueves, marzo 22, 2007

Angela escribe: Le ha pasado...

...que cuando pretende contar algo que le sucedió a un amigo de un amigo de un primo en tercer grado de su vecino, usted prefiere poner la historia en primera persona para evitar confusiones y ganar algo de prestigio?
Si, ahora digame que no lo hace!

sábado, febrero 10, 2007

La Prima de Ángela escribe: changua fan club

Hace poco descubrí, para mi sorpresa y mi intenso dolor, que dos de mis más queridos amigos, odiaban la changua. Son gente estupenda, profesionales honrados que viven en Bogotá desde hace muchos años y no cambian a la capital por ninguna ciudad del mundo, incluidas París, Roma, Madrid, Bolombolo y Buga. Pero detestan la changua. La consideran una bebida asqueante, un vomitivo que encarna (o, mejor, encalda y enhueva, porque no contiene carne sino agua caliente y huevo) lo peor del altiplano cundinoboyacense.
Yo también pienso que la changua es un símbolo gastronómico del antiguo reino de los chibchas. Pero un espléndido símbolo, un plato delicioso y nutritivo en cuyo fondo ondea la tricolor bandera atravesada por el águila negra de Bogotá y un par de quimbas boyacenses.
Todo en la changua son ventajas. Es barata: cuesta lo que cuesta un huevo de gallina, una taza de agua, una taza de leche y un pastorejo de cilantro y cebolla. Es nutritiva: marca 220 calorías (apta para una dieta), pocas grasas saturadas, alguito pero no mucho colesterol, abundantes proteínas y vitaminas y cero grasas trans, que parece que son fatales. Y, si hablamos de otras características, es tan sencilla que la puede preparar hasta Naty Paris, y tan rápida que se compran los ingredientes, se prepara y se sirve en menos de media hora. La changua es sopa humilde, popular, de gente amable y pobre.
Usted nunca la verá en los menús de un restaurante en la Zona Rosa, ni la ofrecerán como refresco en las discotecas. Nació en los ranchos del altiplano, y durante siglos formó parte del desayuno de todo cachaco serio. Desplazada ahora por el corn-flakes y las bebidas energéticas, la changua anda de capa caída. A su tragedia se suma el desdén de provincianos como mis dos amigos, que defienden la carne en polvo y el aborrajado pero desprecian la changua.
Yo sospecho que a su mala racha ha contribuido el hecho infame de que, como adjetivo con diminutivo, la changua significa una persona muy perversa o dañina, de pésima conducta y pasado poco recomendable. Una changüita es un personaje malo y siniestro. Todo lo contrario del caldo que originalmente representa.
También sospecho que, como toda palabra que empieza por "ch", su nombre produce natural alergia. Suena a chicha, a chichaguy, a chochera, a chancro, a chepito, a chucha... Si la changua se llamara "milk & water egg delicacy" o "potage muïsque avec des oeufs", figuraría en la minuta de desayuno del Waldorf Astoria y el George V.
Por eso se me ha ocurrido una fórmula de relanzamiento de la changua (o de "refundación", para usar una expresión en boga), consistente en ofrecer la receta en inglés. Nuestras elites, embobadas en la cursilería de los términos extranjeros, no vacilarán en adoptar la changua una vez que esta haya pasado por el diccionario Appleton. Gracias a internet, donde aparecen 9.470 menciones suyas, he pillado la receta en inglés de este caldo centenario. Llámenlo "fast breakfast light soup", copien la siguiente guía y verán que hasta los banqueros de inversión bogotanos empezarán a desayunar con changua, como sus bisabuelos:
Y aquí va la receta.......Ingredientes para cuatro raciones: 2 cups of water; 2 cups of milk; 4 eggs; 4 fresh coriander leaves; 2 scallions; salt & pepper.
Se pican finamente el coriander y los scallions; en una olla grande, mientras tanto, se pone a hervir la water con milk y se agregan los 4 eggs, cuidando de que no se rompan las yemas. Un minuto después de que hierva la mezcla se sacan los eggs y se pone uno en cada plato. Luego se agregan el caldo caliente y los trocitos de coriander y scallions, y salt & pepper al gusto.
Y ora sí, sumercé, bon appetit ...
Datos adjuntos
Este escrito de la prima Miel se publica no sólo por que este blog defiende las causas perdidas, sino por que a mi (Ángela) se me da la gana .

jueves, enero 25, 2007

Ángela escribe: lo que siempre quise escribir (o puro sentimento al mejor estilo de aquella que cree saber lo que dice)

De manera descarada te metiste dentro de mis afectos.
Ahora tarareo al azar, ahora visto y desvisto lo imprevisto o siempre visto.
Preguntarse si estas son las horas de escribir sobre el asunto es lo pertinente y la respuesta es una sola: no merezco tanto
Dos palabras no mas (las conocemos bien)... mejor tres por respeto a quienes prefieren no saber mucho y a aquellos quienes fomentan las buenas maneras: SE LE QUIERE

lunes, enero 15, 2007

Liza escribe: frontera colombo-francesa

  • El progreso se encuentra en un salta continuo de un universo a otro, un perfeccionamiento que requiere un cambio finito de lugares físicos.
  • ¿finito? ¿Alguna vez se alcanza la perfección total?
  • No lo creo, pero tú decides en qué estado deseas permanecer.
  • Y solo firmo, ¿verdad?, ¿y ya me ponen en camino del segundo universo.
  • ¿Quién ha dicho que es apenas tu segundo universo?

Co una sonrisa fingida, nerviosa, y desconcierto en las venas, firmó un papel que no entendía muy bien porque no era su idioma natal. Aún así, bajo las alas de la libertad ansiada, con el deseo inmenso e matar la monotonía de desprenderse del diario dolor que le solía cubrir la sonrisa, empacó sus maletas de ilusiones que olían a fresa y sabían a chocolate.

Un par de días después, el Ave Fénix estaba listo, recién bañado y perfumado, peinado y con cada una de sus plumas blancas como la nieve de Francia. Su lomo y espalda colmados de rostros desconocidos, y tres o cuatro familiarmente vagos pero de espíritus palpables y agradables, que le permitirían dejar la mitad de las valijas de temor antes de partir. Amablemente, el ave milenaria bajó su pico reverentemente para que pudiese subir aquella joven heroína. En agradecimiento al gran gesto del místico animal, la joven pisó con suavidad el pico y la cabeza del animal, con cuidado de no herir los ojos del grandioso y único ejemplar viviente.

Minutos después del ascenso, el ave alzó vuelo dejando atrás el tricolor rojizo de su ‘primer universo’ y con destino de un tricolor más romántico por tradición. Desde el gran animal, todo se veía tan pequeño, que su acrofobia se alimentaba con las casa viéndose del tamaño de la cabeza de un alfiler.

El arte, el idioma y el aire iban cambiando, y el Fénix aterrizando. Sus lágrimas habían caído al océano pasado y el entorno le sonreía con amabilidad. Su nuevo mundo le permitía admirar el anterior y le hacía amar el presente. Su nueva gente le recordaba la anterior y le hacía amar la de ahora; su nuevo ánimo le hacía saber lo que podría llegar a ser. Sabía ahora que seguiría saltando de universo en universo, con un universo completo dispuesto a crecer, y cuando vuelva a este, su ‘primer universo’ su espíritu será más grande, y querrá llenarse otra vez.

FELIZ CUMPLE LAURITA

domingo, diciembre 24, 2006

Liza escribe: Poesía en movimiento

Simona se sentaba frente al mar que pasaban en Discovery Channel, pero aún así la inspiración no llegaba. Ya toda su familia y amigos cercanos habían intentado todo, pero nada salía de ella. Muchos comentaban que se había secado por dentro, que el mecanismo de la vida la había cuadriculado.

Una vez que terminó de visitar los lugares hermosos, de ver las pinturas que siempre la había hecho escribir dos o tres poemas en una sola tajada, de escuchar conversaciones en tertulias, una vez que agotó todos los recursos, escuchó dentro de sí una voz antigua, de un viejo capuchino que sonreía en las manos de Oscar Wilde… "el fútbol es poesía en movimiento" decía aquella extraña y lejana voz.

Sin más nada que hacer, sin una salida más que tomar, se obligó a ella misma a ver media hora de fútbol en la televisión. Más aún no se entusiasmaba, por lo que decidió ir a un campo y vivir la pasión por la que muchos morían y algunos otros locos, simplemente vivían. Con sombrilla en una mano, y una libreta en la otra fue a ver el partido como última esperanza.

En las graderías verdes del pequeño universo, se sentó a admirar el panorama de 22 hombres haciendo movimientos extraños para calentarse por dentro, y ya tenía qué escribir… Pero se abstuvo al ver a un hombre que ya no tenía por qué recordar, con uno que había cruzado palabras en una de esas noches en busca de la inspiración divina, ese que elogiaba el ska pero se regocijaba con el reggae. Le sonrió aunque él no la viera, y observó con deleite aquella cabellera de rizos definidos y pueriles. Le miró con más ahínco y descubrió pasión en sus movimientos, energía en sus saltos, fuego en su mirada esquiva y sencillez en su altivez. Simona quería correr, más la sostuvo en su lugar el orden que no sabía por qué llevaba, pero su corazón haló a su alma para tomarle de la mano y correr con él por las canchas de manchas blancas aunque su cuerpo permaneciera inmóvil. Por primera vez en mucho tiempo, deseó tener en su boca, en sus manos, las palabras, los versos que le merecieran una descripción; las ideas que expresaran el sentimiento que le salía del pecho. Era lo que esperaba, Simona tendría que esforzarse por transformar ese suspiro de la vida en algo un poco más tangible, más entendible, quería compartirlo con el mundo.

El partido transcurría con pitos, gritos, aplausos, abucheos, sudor, un poco de sangre y colores por doquier. Un gris rodando de lado a lado y que descansaba en un momento glorioso en el aire. La cabeza a la que pertenecen los rulos gloriosos impacta el balón y pone en problemas a la red para sostener sus giros. Un paso de ska que humilla el prado, y un beso que vuela en el aire hasta descansar suave en los labios de Simona que emocionada quiere hacer el canje y de pie, en el más alto de los escalones libres grita a todo pulmón: “Quiero ser quién te lleve un gansito todos los días de los meses, todos los meses de la vida… Quiero ser con quien bailes ska el tiempo que queda hasta que termine en Reggae, escuchar Esa canción de tu boca, recitar de la mía versos tristes que nos hagan sonreír, quiero recorrer ese camino contigo”.

lunes, diciembre 04, 2006

viernes, noviembre 24, 2006

Ángela escribe: Recomendaciones para los finales

Algunas pautas para no hacerse mas torturadora la época preferida por grandes y chicos:
  • Aséese, no importan las circunstancias.
  • Esa llamada que usted piensa se puede aplazar: debe hacerse
  • Siempre piense que la situación podría ser peor.
  • Conozca cada movimiento de Murphy... a los enemigos hay que tenerlos muy muy cerca.
  • Sea conciente que esa incomodidad con usted mismo, esa no autoaceptación, se llama "ganas de joder" y nadie está dispuesto a hacerse el comprensivo para que usted se sienta mejor.
  • Por último: conserve la calma si de repente alguien a quien usted guarda un profundo respeto, jura por el aire que respira que "strawberry fields forever" es una composición de los Fabulosos Cadillacs. De no controlarse tenga por seguro que habrá arrepentimiento inmediato.

jueves, noviembre 16, 2006

Liza escribe: la puerta... aunque no gane en concursos de ingenieros

Las flores aún en la mano, marchitándose en un tiempo record, tísicas, famélicas y desilusionadas por no haber logrado el efecto que deseaban; estaba el pobre de siempre medio muerto en la mitad de la calle siempre desolada, y en un lago de vómitos verdes con fucsia, con la mirada triste y fija en la puerta café que tal vez nunca iba a poder atravesar, y menos podía aspirar a que le fuera abierta. Lo había intentado todo, rasguñar, patear, lijar, morder y hasta tocar el portón detrás del cuál se encontraría su adorada; la de siempre, la que nunca le miraba. Ilusionado en el poder del amor capaz de todo, tomó una limpia muestra en una bolsa ziploc nueva, con una espátula previamente esterilizada y aún sin soltar las flores de su mano llevando todo al laboratorio secreto, cuya ubicación se revelará manteniendo en silencio las indicaciones para llegar a su casa por la Av Cali con Torturadores del Expresidente. Después de saludar a su madre de mala gana, caminó de espaldas y prevenido por los pasillos y las escaleras hasta encontrar la puerta de su cuarto. Saltó dos veces, propiciando un gran estruendo por toda la casa y con éstos encendiendo las luces de su lamentable aposento, mientras las cortinas romanas se cerraban cayendo con más gravedad de la acostumbrada. Se paró de manos, dio cinco volteretas que se le complicaban con la pesada ropa que llevaba y con las monedas que caían de su bolsillo (y esquivaba hábilmente). Sacó la lengua y lamió 30cm de la pared marcados previamente con una cinta roja llena de líneas de un circuito que terminaban junto con la lengua. Mientras la pared lamida se transformaba asombrosamente en una pantalla de colores extraños que se hacían cada vez más transparentes, nuestro protagonista se ponía de pie y bailaba una polka que parecía sonar desde el centro de la tierra - pero obviamente dirigido sola y únicamente a ese cuarto en el mundo-. Todo esto, obviamente mientras se ponía los pantalones tricolor de la suerte.

Minutos después del extraño pero puntual rito, se sentó once minutos, con once segundos en aquella silla que rechinaba, la del computador. Del centro de la pared medio transparente, aparecía una mosca que se transformaba poco a poco en un champiñón, de un champiñón que se transformaba poco a poco en un koala, un pingüino, un oso hormiguero y por último en un humano con nariz prominente. Rápido, tierno, con corbatín y que aspiraba con una de sus mangas. Ciento cuatro milisegundos después, una llave cayó del techo, dejándole una marca entre verde y café como de humedad. El hombre del corbatín metía su mano en el retrete sucio y de agua extrañamente anaranjada, hasta encontrar una pequeña ranura por la cuál deslizar la llave que había caído de la nada. Nuestro personaje se levanta con algo de parsimonia, mientras el excusado se convierte en un tobogán de agua deshidratada por el que éste se desliza tranquila y pacientemente con un vaso de jugo de lulo que tenía del día anterior en una mano, y en la otra la bolsa con la muestra y las flores.

Después de un recorrer el camino a velocidad prudente para no ser multado, el caballero de la armadura de cuero palpaba la forma de quitarse el casco que le oprimía las ideas; el casco plateado que aplastaba el pelo dorado, de las pestañas de burro triste y el protector que esconde la reluciente sonrisa blanqueada por rayos rojos y azules. Había esquivado de forma monótona los acuáticos transportes salados y dulces de la náutica sociedad mojada para llegar a suelo firme. Llegaría a la ciudad antigua de recuerdos de abuelos y quedados, caminaría como cualquier hombre falto de actualidad – hablando de tres o cuatro años – hasta llegar a la casa de puerta café, donde ni siquiera tendría que tocar para que se le abriera y se le llenara de atenciones pegajosas y faltas del hermoso individualismo que le llenaba sus venas egoístas de aires venenosos y dulces como las noches de simulación estelar, de la antigua, de la más parecida con la realidad.

En el agua se veía reflejado, aquel interesante y vibrante ser lleno de adrenalina incapaz de gastar en el resto de sus años de vida, incapaz de que le alcance un solo día para vivir como quiere, para hacer todo lo que no le ha sido capaz de entregar la copia del mundo mejorada versión 3.465. Tal vez la 3.5 le satisficiera, si hubiera más tiempo y menos que hacer, si le programaran de una forma diferente, ¿si le programaban o era un autoprograma?...

En la pantalla gigante aparecían símbolos de un idioma extraño que solo él conocía, bueno él y la mosca champiñón koala pingüino oso y medio humano. Y repasaba en voz alta –de las de trueno – las instrucciones para no equivocarse, para aprender mejor. En aquel tanque en forma de helado de vainilla con chocolate ponía las flores marchitas – las del encanto especial deprimente – con los pedazos de puerta café que había sido previamente rasguñada, pateada, lijada, mordida y hasta tocada, y que habían sido herméticamente guardados en una ziploc nueva. Los revolvía con el cucharón de colores que cambia de color según la temperatura, y le ponía trozos de masmelos en forma de flor (de las que no están marchitas), y lloraba sin gran esfuerzo para poner la pizca de sal que se le había acabado en la cocina. El siguiente paso –gritaba- corazones de vivos abiertos, no importa su raza, su color o su piel mientras despellejaba antiguos amigos que habían ido de visita, mascotas que le habían querido a pesar de los malos tratos, y empleados fieles por los que la madre de nuestro héroe, aún preguntaba.

Un embudo gigante depositaba todo en el disco duro de un computador de tres por tres metros cuadrados de la nueva reglamentación mundial, mientras el servidor intentaba poner orden al sangrientodulcesaladoloroso revuelto. Nuestro ídolo se sentaba ahora en la silla que rechinaba y había bajado la mosca transformer para poder estar cómodo mientras programaba en un lenguaje que solo dos personas en el mundo conocían y era útil en especial en casos de emergencia emocional. Programaba con rapidez y sudor en su frente, de vez en cuando una lágrima de cocodrilo caía desde el ya muerto Amazonas en su nariz fría, y de vez en cuando salía sangre de sus dedos al compilar. Los errores le exasperaban y le ponían una cicatriz más en su ancha y deforme sien; los dedos volaban sobre el teclado, arrastrando miel y mugre de la comida de días pasados de desesperación. Corrección tras corrección, links, ventanas, matrices, declaraciones… ¡Un programa que funcione!

Una vez los pies en la sucia e inteligible antigua tierra, el cabeza dorada sentía inútil el caminar hacia un destino al que lo llevaba su propia voluntad, o la falta de ella. La puerta que se veía a lo lejos, como un punto sucio en la tierra que lo llamaba, pero él no quería ir; era arrastrado por la fuerza de sus pies, que resbalaban en la tierra árida e infeliz que un día sus padres habrían pisado. Se detuvo un momento la gran fuerza hipnótica que lo conducía hacia la puerta para comprar una oblea clásica y un raspado de los que ya no vendían en las aguas del planeta de versión mejorada 3.465, ni los habían desde la versión 2.0. Había que disfrutar los rincones del mundo, donde todavía la actualidad no los había conducido a la rapidez de las acuamotos y la ropa interior electrónica que no hace corto con el contacto del agua, ni siquiera en contaminación.

El frío del sótano rodeado de agua congelada, le hacía tomarse su helado con más rapidez, para calentar un poco el interior de su ser y que los dedos pudieran seguir escribiendo, mientras al oído muchos espíritus desconocidos, le susurraban funciones nuevas, comandos a inventar, constantes que acumular. Sus ojos lo rodeaban todo, la gran pantalla expelía colores intensos que entraban por los poros del superhombre en cuestión llenándole el cerebro de ideas que solo podían salir. El servidor que le hacía un masaje en los rígidos pies, ponía su grano de arena para que el gran programador pudiera concentrarse en su arduo trabajo, que tal vez un día, salvaría a todo hombre del sufrimiento inexplicable, de aquella enfermedad insertada en los genes y que hace que el hombre de generación en generación, gaste latidos inútilmente, en lugar de administrarlos bien para poder vivir un poco más. Todo ser humano gastaría solo los latidos necesarios, los que guiaran por la expedición de la parte de su vida sensible y falta de lógica, sin sufrir ni llorar, con lo que necesita cuando lo necesita y ni una dosis más, ni una dosis menos; surgían preguntas sin aparente respuesta, ¿cómo calcular la dosis perfecta? ¿Cómo hacer que no se quiera más, si él mismo solo quería más de lo que no tenía y cuando tuviera desearía más? ¿Cómo después de triunfar con ese experimento, volver a vivir modestamente y seguiría pensando en otras cosas para cambiar un mundo que seria para aquel entonces casi perfecto? Había ahora que montar una máquina gigante con su respectivo circuito… Magia, belleza, desmitificación sin par, se respiraba conocimiento y locura en el cuarto aquel. La electrónica unía sus fuerzas con el amor, la electricidad se doblaba con los masmelos y la mecánica bailaba al ritmo de Gali Galeano en su tinte más romántico y doloroso. La tecnología al servicio del amor forzado que abriría esa puerta de par en par. Había que vestirse para la ocasión y limpiar la basura de las conexiones, pero no sin antes… - ¡SEÑOR!- gritó el pingüino desconociendo la concentración de su amo – No ha puesto usted una subrutina para un escape de emergencia, como dice en todo manual del buen constructor. El galán que se ponía colonia trasnochada por tanto días a la espera del final del proyecto, se enojó con su humilde servido arrepintiéndose de haber dejado por fuera del revuelto aquel su corazón de esclavo entrometido. Con la desesperación de probar su proyecto con puerto paralelo al computador, obvió los consejos y decidió ahorrar tiempo que tal vez podría emplear en distracción y diversión. La paciencia no alcanzaba para los diez largos minutos que emplearía el programar una nueva subrutina, además de que el traje de gala que se quería poner, no podía esperar un segundo más.

Una vez comidas las chatarras callejeras, el efecto imán de la casa arrastraba al pobre infeliz como a un tornillo de hierro puro. Él seguía caminando con el torso hacia atrás, como quien no quiere la cosa, y ya viendo el punto café hecho un rectángulo ya podía hasta oler su madera corrompible. Quería tocar tan solo una vez, y no que la puerta se abriera con los mismos poderes mágicos que le llevaban a aquel aposento como yendo a un destino fatal. De repente, un jardín hermoso como la luna de Marte que se veía los miércoles, se le apareció al frente haciéndole recordar las historias románticascursismuylargas de su papá para conquistar a su mamá. Un impulso interior, un llamado de la naturaleza lo llevó a saltar la pequeña cerca color sartén y con el dolor de sus manos, cortar las rosas espinosas de mil colores que entregaría al abrir a puerta por la que no quería pasar.

Era la hora de la verdad, un pequeño control en su mano y otro en la mano de su fiel Koala, oprimidos al tiempo lograrían que por el inalámbrico del ordenador volaran las órdenes de abrir la puerta de par en par, para entrar a donde nunca había entrado y ahora se atrevería a entrar sin siquiera rasguñar. Los nervios de punta, la naturaleza de su vientre lleno de mariposas multicolores mordiendo el interior con furia, al grado de hacerle temblar con violencia, con una enfermedad heredada por el simple, complejo, natural y débil humano. Ahora, atravesaría la máquina y volvería para anotar en su bitácora las experiencias fantásticas de su fabuloso experimento, y en su diario, la historia de su primer amor.

Estando enfrente de la puerta, y esta no se abría, por primera vez tocaría y la emoción casi no le dejaba estirar el brazo. Con algo de dificultad y preocupación, se concentraba para accionar sus músculos cuando de repente un viento huracanado lo azotó transportándolo a un lugar extraño y nuevo para él, en un cuerpo insólito y bien vestido. La voz de un oso hormiguero le consolaba y preguntaba si se sentía bien. La nueva sensación se hacía fantástica y singular, tanto que la sonrisa de satisfacción por tocar la puerta no se comparaba con la impresión de libertad que lo abrazaba. Por miedo a que la ocasión furtiva terminara pronto, se desesperó, tomó una silla y empezó a romper todos los aparatos que aparecían a su alrededor. Destruyó hasta que escuchó la voz del pingüino, indicándole que no hacía falta destruir, porque no había una función de escape. A lo que el hermoso ejemplar de león, convertido en un triste ratón sonrió y terminó un jugo de lulo a medio vaso, para no despreciar.

Con un simple control en la mano y sin tocar, la puerta se abrió de par en par, con abrazos exagerados, besos desesperados y gritos desenfrenados, que le hicieron desear haber puesto una subrutina de escape en su nuevo programa con cambio de hardware.

martes, noviembre 07, 2006

Liza Escribe: Carta a la Rusia que ya fue

Mi muy apreciado Fedor Dostoievski: Te escribo desde una región que seguramente jamás habrás escuchado siquiera nombrar; lo importante es que te verás identificado con algunos de los temas que trataré. Te escribo porque aunque no me conoces, yo a ti sí, te conozco hasta donde puedo, hasta donde el 'idiota' que todos llevamos dentro por la sumisión nos lo permite. Te escribo porque el azar me permitió saber de ti. Pongo letras en este lugar con tu misma condición de un ingeriero sin convicción, de condición y decisión. Tus poderes de ser extraordinario, te permiten mezclar lo que todo el mundo pensaría que no se puede. Juntas lo que carece de arte -no de belleza - lleno de utilidades prácticas y modernizantes y por el otro lado algo hermoso, un mundo sin formas ni ciencia, eso que como diría un coterraneo mío, 'al fin y al cabo no sirve para nada'. Me sorprede tu capacidad de sentarte en un parque -como si el tiempo ingenieril no existiera - a observar y abstraer, mientras yo no podría dejar de recriminarme el preferir lo hermoso a lo práctico. Bueno, ya he de concentrarme en el motivo principal de esta carta, y es una pregunta concreta - o no tanto- un interrogante dolido que llena mi ser, que me pone irónica y me hace sentir impotente, la incapacidad de un ingeniero para ingeniar... Me asusta en sumo grado llegar a un punto tal en que no pueda ver más de lo que debo, para encerrarme en el cuadro lógico, que cierra el mundo capitalista y te hace olvidar de lo que realmente importa, pero te hace feliz. Me hubiera encantado tener dos minutos de tu agradable tiempo, ya agotado en esta tierra, y que pudieras ver la tristeza de un arte creado por la ciencia, donde lo bello es lo tradicional, donde el sentirnos como hormigas debiera interesarnos... sintiéndonos patéticos frente a granadillas y tomates gigantes. Y aún más triste, que las actividades colegiales llenas de trivialidad y apuro, donde la sucia pintura de motocicletas y el consumismo se vuelve atrayente, quedando el arte ahogado en una fuente pobre de monedas representando credibilidad, entre adornos navideños... Sus días de tonterías están contados, fueron 5, tristes, que se repetirán... pudiendo hacer de ellos un espectáculo colorido de libertad y conocimiento verdadero. Te dejo descansar, disculpa mis quejas.

miércoles, octubre 18, 2006

Ángela escribe: Remake electrónico

Hace unos instantes:
Angelita dice:
bien, aquí como con sueño pero esperándote para hablar contigo
Angelita dice:
y para suplicarte que me pases el micro
dave.exe dice:
jejej. listo pero tengo que buscarlo
dave.exe dice:
lo tengo en otro disco duro
dave.exe dice:
de una...manana te lo tengo
Angelita dice:
seguro???
Angelita dice:
puedo confiar en ti??
dave.exe dice:
sikas parcerita
Angelita dice:
buscalo ya
Angelita dice:
ponte en eso... ponte haypel!
dave.exe dice:
jejeje sacale chispas a microstaltel
Angelita dice:
eso!!!
Angelita dice:
préndete en fuego como un displaytel
dave.exe dice:
jejejej
dave.exe dice:
que tu eres Escuelera street fighter
Angelita dice:
JAJAJAJAJJA
Angelita dice:
esa estuvo buena
Angelita dice:
dudo que pueda superarla
Sin duda alguna David es mi favorito

jueves, octubre 12, 2006

Liza Escribe: uff

El día de hoy estoy demasiado desilusionada del estado del mundo, más de lo normal. Puede ser que me queje mucho, ya me conocen muchos, y soy así. El cuento es que hoy miro a mi alrededor y me sorprendo más de lo triste que vivimos y de lo mucho que aguantamos, de que bajamos la cabeza y seguimos el montón porque no hay nada que hacer... Paso por la calle y veo gente que tira basura al piso, habiendo una caneca a 2 metros. ¿Por qué vivir así? ¿por qué no tener consciencia que esto también es nuestro?. Si transmilenio no hace nada por cambiar, por qué nosotros no cambiamos nuestra mentalidad, hacemos filas, respetamos los puestos, le cedemos el lugar a quién más lo necesita... No puedo entender... Me indigna. No tenemos paciencia, queremos ser los primeros en todo sin hacer nada. Ignoramos a alguien por alguna estupidez... despreciamos a los demás sin razón alguna. ¿Egocentrismo?¿falta de caridad? ¿qué nos pasa?

viernes, septiembre 29, 2006

martes, septiembre 05, 2006

Angela escribe: Existe alguien que...

No quiere cumplir cinco años por que le gusta el número cuatro. Cuando grande quiere ser Strawberry. Llora si ella misma no es quien clava el pitillo en su jugo de cajita. Tiene dos mascotas imaginarias: un gato y un perro que caben su mano. Me dice tía.

sábado, septiembre 02, 2006

Angela escribe: "El tiempo es un efecto fugaz"

Las imágenes se entrecruzan y echo de menos los insultos que otrora inventé muy especialmente para ti y que me salían con tanta facilidad. Agoté todos lo motivos para desearte una enfermedad desconocida. Se me acabó la rabia, se me esfumó el dolor.
Mierda, el futuro es mas incierto que nunca

miércoles, agosto 23, 2006

Ángela escribe: El peso de la crisis

Que un señor de aproximadamente 70 años, se pasee a las 8 pm, en un semáforo, con una bandeja, ofreciendo ensaladas de fruta en vasitos desechables, con una bolsita plástica cubriendolos y con cara de no haber vendido ni medio. Y que dos hombres que rondan los 35 años, se paren todo un día, en una esquina cualquiera de Bogotá frente a una báscula casera, ofreciendo pesar a las personas por "cualquier monedita", no sólo me deja preocupada, sino que ademas quisiera romperles la madre a todos los promotores de esta ceguera:

domingo, agosto 13, 2006

Angela escribe: HaloScan no muerde

Dejemos una cosa clara antes de continuar con toda esta farsa.
El hecho de que usted estimado lector haga click sobre la opción Comments que aparece luego de cada post, no desatará una maldición sobre su casa. Dejar un comentario no hará que uno de sus hijos salga gay, ni recibirá una llamada donde le digan del otro lado: “seven days”.

miércoles, agosto 09, 2006

Se escribió: ODA AL SERVIDOR (Lo que todos piensan pero nadie dice)

¿Qué sería de un cierre de vacaciones sin una cita contigo en una fría madrugada?

y aunque la respuesta es compleja, la letras se derraman en la pijama. El lecho ya casi hundido hasta el piso pide un descanso y derrocha adrenalina.

En la víspera de la fatídica madrugada, la madre regala un beso [nostálgico

sabiendo que aquellos días de cordialidad terminarán; que su pequeño retoño volverá a ser la máquina frívola y displicente de [antaño apenas los mundos internos de la máquina infernal ofrezcan [mezquinamente una luz rectangular de no más de 17 pulgadas

En la oscura víspera el cuadro desesperado de la progenitora

Que lustra el aparato que albergará en sus entrañas Al madrugador y decisivo servidor, mientras en sus pensamientos ruega: Que pueda comer y dormir, que lo vea mas seguido

Como en el piano, los dedos vuelan como mariposas por el teclado [numérico

Ni los ojos alcanzan a percibir sus rápidos ires y venires seguidos de un [clickeo veloz Los insensibles cuadros verdosos de “progreso” hacen su aparición [triunfante Y lentos como agonía, burlándose del dolor ajeno hacen su entrada triunfal sin salida

Los perversos cuadritos hijos de… su madre son,

Muestran su poderío al cambiar segundos por horas Y es ahí donde el dios de los dioses toma su decisión Y los mortales con conexión telefónica y los semidioses con banda [ancha se sientan en una misma mesa, la misma porquería

Murphy se apropia del corazón de la ciudad, de la gran probabilidad de lo improbable

se abre la puerta a lo esperado, que se sabe será imprevisto y ante nuestros ojos impávidos vemos cómo los cupos se van como [agua entre los dedos el corazón late muy rápido, la respiración se agita, los músculos se [tensionan

La magia de los mundos en cuadros blancos vacíos

Del irónico servidor que se retuerce de risa Y reúne en una sola planilla A la crema y nata de los atrasados

En memoria a mi amigo CC, que descanse... aunque sea un minuto en el día

sábado, julio 15, 2006

Liza escribe: el niño de las estrellas

- ...desde esa noche no he podido dormir, me la paso todo el día pensando si se marchará como llegó, qué pensara la gente, qué nos harán si lo descubren?

-Mujer ya déjame dormir, mira que a los que les puede interesar saber algo de él, ya lo saben y los demás, no se lo van a llevar para hacer experimentos, ésto no es una película.

- Y su...

- Ya te lo dije, le regalaremos eso convertido en vaca, ya nadie va a saber. Él la paseará todas las mañanas como a cualquier mascota, la alimentará y hablará de ella a sus amigos.

La mujer se calmó un momento, cerró los ojos y minutos después, se levantó violentamente de la cama.

-Y... si no se parece a nosotros?? - preguntó la mujer llorando -

-Déjame dormir, déjame dorm...

-R2D2, métete ya en el canasto que vamos a llegar tarde!!!- gritó la pequeña de ojos oscuros - déja de mirar las estrellas de una buena vez, que no te van a enviar obsequios.

-Déjalo - respondió enojada la niña de pelo dorado - ven más bien y te enseño los tres reyes magos, como van por su camino muy contentos.

El pequeño disminuyó aún más su tamaño hasta que pudo meterse en la cesta, cerró un momento los ojos, mientras las bicicletas iniciaban su viaje de regreso a casa. Iban más rápido de lo común, y el imaginaba volar cerca a la luna, como E.T. lo había hecho. Abrió suavemente los ojos viendo aún los tres reyes magos. Una vez más cerró los ojos para reacomodar a su gusto a las estrellitas formando casi un triángulo y con un dedo los dibujó en el cielo agregando una más, pero la bicicleta se tropezó y el pequeño salió a volar por el aire cayendo violentamente al suelo y derramando el valioso líquido rojo a la madre tierra, todo, menos una gota que subió cambiando de color a medida que se alejaba, agregándose a las otras estrellas. Subió su dulce mirada al cielo, de donde venía sin saberlo, y el universo por primera vez entendió que ese pequeño le soñaba para que pudiese existir.

El que lea, entienda: FC 24 R2D2.