Esta noche no, esta noche descanso del mundo, me despego tres segundos de la tierra, me elevo un poco más, me entierro un poco más. El grillo de los pies aún ata, por eso, pedir ayuda al mundo no es humillante... nunca se ha abandonado... no está mal pedir una ayuda...
lunes, febrero 28, 2011
¡Yo también me consterno!
Mientras las redes sociales rebosan mensajes de odio hacia el tipo que pateó la lechuza yo intento quedarme callada para entender cómo el común de las personas obedecen a la primera reacción que produce el video del animal que está y luego ya no está. Luego se quedan con esta sensación y la atesoran sin darle dos minutos de reflexión diferente a "ojalá lo encarcelen".
No se trata de estar en contracorriente con el rechazo social de la noticia del día, es que no es sano que se pierdan las proporciones con las noticias más sonadas y sentirse más bueno por lo mucho que se ama y respeta a cada lechuza que surca cielos Barranquilleros por que "yo jamás haría algo así". Seguramente muchos de quienes calificaron al tipo de ‘hijueputa’ almorzaron hoy una pierna de pollo. Si, la extremidad o cualquier otra parte de un ave como lo es la lechuza esta: a cada cosa su justa proporción, insisto.
La transmisión en directo de un alguien pateando a un ave viva, es menos común que la imagen de otra ave, ya muerta, sin plumas y sin cabeza, cuyo cuerpo ha sido atravesado por una barra de metal que gira en torno de sí y a la vez da vueltas sobre otro eje sobre brasas ardientes. Es la periodicidad de cada escena lo que hace que la primera sea ominosa y la segunda deliciosa.
Espero con ansias las noticias de mañana, cuando bauticen a la lechuza con algún nombre célebre, los jugadores del Junior la visiten en la clínica veterinaria para rendirle tributo y le lleven el peto que diseñaron para ella con el escudo del equipo y se apruebe una “Ley de aves” para escenarios deportivos.
sábado, febrero 26, 2011
Liza escribe: a donde vamos Parte II
“hey, me escuchas?, Ya sé que eres tú, te escuche gritar y ahora callas, entiendo que calles, pero no conmigo… No te veo porque está muy oscuro, pero te siento, es el mismo olor que sentí la primera vez… Hablas! Qué bueno oír de nuevo tu voz, que mal que sea para decirme lo que me dices; veras, las mías están bastante viejas y las puedo soltar sin problemas pues en todo este tiempo he adelgazado mucho, dime si quieres que me acerque a ti y trate de de ayudarte, al menos para que estés más cómodo; no te sientas mal, yo estoy como tú, toca mi rostro, palpa mis manos y entenderás. Tu piel es muy suave, no lo había notado antes; lo siento, es una herida bastante profunda. Voy a romper un pedazo de tu pantalón, está bien? Como que para qué? Para que estés más cómodo, vas a ver como sentirás mejor tu pierna. Estas llorando? No llores, vámonos, lejos… Como que no podemos? Tú me mostraste que si, vámonos lejos y volvemos antes de que el sol se oculte… No, tú me prometiste que yo escogería, entonces partimos a Paris”.
Francia en invierno, un motivo más para que los enamorados se abrace. Paris es la ciudad del
amor, donde todo se acaricia, se besa, inclusive si no se quiere, o si no es permitido. “Esa es la torre Eiffel, quiero subir… No seas cobarde, no queda tan alta y quiero escalarla; no, no me quiero unir a los demás turistas, quiero escalarla por fuera, como arañas, como simios… Tu puedes raptarme y apretarme en tus brazos hasta que me rescate un helicóptero, como en la película; no te lo tomes tan enserio, me asfixias!. Mira que hermosa esta ciudad, desde aquí podemos ver todo Paris, podríamos bajar por pan francés caliente, aprovechando la venida… Claro que si, si es la comida típica de acá, preguntaría pero no hablo francés y tu no debes andar dudando de mi palabra, soy un mar de conocimientos. Que dices? El luv que? Claro, claro que sabia del museo, pero estaba probándote, solo bromeaba, lo juro; Claro que no me sonroje, tienes muchas ideas. No entiendo? De verdad? Esa era la casa del Jorobado? De que te ries? No seas tonto, sé que no es una historia real, y si, sabía que quedaba en Paris, todo el mundo lo sabe… Que dices?... Yo no escucho nada, o si? Vámonos rápido… ya no tengo tiempo de correr, nos han visto”
amor, donde todo se acaricia, se besa, inclusive si no se quiere, o si no es permitido. “Esa es la torre Eiffel, quiero subir… No seas cobarde, no queda tan alta y quiero escalarla; no, no me quiero unir a los demás turistas, quiero escalarla por fuera, como arañas, como simios… Tu puedes raptarme y apretarme en tus brazos hasta que me rescate un helicóptero, como en la película; no te lo tomes tan enserio, me asfixias!. Mira que hermosa esta ciudad, desde aquí podemos ver todo Paris, podríamos bajar por pan francés caliente, aprovechando la venida… Claro que si, si es la comida típica de acá, preguntaría pero no hablo francés y tu no debes andar dudando de mi palabra, soy un mar de conocimientos. Que dices? El luv que? Claro, claro que sabia del museo, pero estaba probándote, solo bromeaba, lo juro; Claro que no me sonroje, tienes muchas ideas. No entiendo? De verdad? Esa era la casa del Jorobado? De que te ries? No seas tonto, sé que no es una historia real, y si, sabía que quedaba en Paris, todo el mundo lo sabe… Que dices?... Yo no escucho nada, o si? Vámonos rápido… ya no tengo tiempo de correr, nos han visto”
“N
o es cierto!, mentiroso!, como podría abrazarle con esto en todo mi cuerpo, llevo años así, casi una década, ustedes lo saben, yo no podría tocarle a esa distancia… ni siquiera lo puedo ver bien, para que se lo llevan… no tiene sentido que se lo lleven! Si no se lo van a llevar, por que hay tantos hombres? Una qué? Para que esos ladrillos? Que van a hacer?”
o es cierto!, mentiroso!, como podría abrazarle con esto en todo mi cuerpo, llevo años así, casi una década, ustedes lo saben, yo no podría tocarle a esa distancia… ni siquiera lo puedo ver bien, para que se lo llevan… no tiene sentido que se lo lleven! Si no se lo van a llevar, por que hay tantos hombres? Una qué? Para que esos ladrillos? Que van a hacer?”
“Hey, me escuchas? Por que ya no hablas? De nuevo te has quedado callado, ha sido mi culpa, no digas que no, yo sé que así fue… No importa, aun te pienso, aun te siento… Está bien, vamos a China, aunque sería mejor a Alemania, deberíamos ir a Berlín”
Una muralla se extiende por toda la montaña, sube, baja, se encorva, se endereza. China y su hermosa arquitectura, sus sembrados. “Quien pensaría que esta muralla usada para la guerra, para defensas y ataques sea objeto hoy de esa pequeña niña jugando golosa... Rayuela, no que este golosa… Deja de reírte, o no, mejor, síguete riendo, aguanto la humillación a cambio de verte feliz. Te dije que Berlín seria más representativo, pero tal vez tienes razón y China es más realista… Ya que estamos acá vamos a comer esas bolas de arroz que salían en los muñequitos animados… Por supuesto que existen, no seas tonto, y era lo que se llevaban para el almuerzo los trabajadores del campo, es como la panela para los colombianos… Shhh, no digas nada mas, es hora de volver, después iremos a los cultivos de arroz; vamos, te lo pido… por favor”
“Hey, linda, perdóname, debimos volver antes… No llores, la libertad está en el alma y en la mente, no está afuera y tu y yo, princesa, viviremos por siempre juntos… Aun cuando ya nunca te pueda volver a rozar, cada noche estaré a tu lado, cada mañana te despertare con una rosa, tu y yo vivimos en este cuento, y no se acaba mientras tú no quieras, y mientras yo viva”
miércoles, febrero 23, 2011
Liza escribe: a donde vamos Parte I
“hey, linda, te hablo desde aquí arriba. Ahí estas, siempre que pasaba me preguntaba como serian tus ojos, ahora lo sé, ya puedo morir tranquilo. No me mires con extrañeza, vengo en son de paz, a invitarte a dar una vuelta, por donde quieras. Me voy a recostar aquí, si no hay mucho problema. Que dices? Qué?, no te escucho bien, estamos medio lejos, y tampoco me gustan los peros. Que a donde te gustaría ir? Hey, yo tampoco conozco ahí, y hoy el mundo es nuestro… estírate un poco y toma mi mano, no desconfíes, no, te prometo que te voy a llevar a donde quieras, solo ven conmigo, si puedes, no digas que no puedes, se que puedes hacerlo”
Polvorosas calles por donde transcurren turistas y vendedores, traficantes y estafadores; pequeño pedazo de tierra alejado de las luces modernas, donde camellos parecen sonreír aun llevando sus jorobas y a sus amos.” Cuantos centavos cuesta montarlo? Dólares, como de los gringos, de esos también tengo aunque no me gusta cargar... Se agacha un animal valiente y decidido, resignado el pobre carguero ya te tiene en sus espaldas, ya te mima con suave trote. Ya perdí la cuenta de las pirámides, ya confundo y mezclo el nombre de los gobernantes, eso faraones. Ya lo ves? Eres como Jose, el de la biblia, el de Jacob, no me
entiendes? Ya no recuerdas? Bueno, eres como un hermano rechazado, por la envidia de los demás; supongo que envidian tus ojos y por eso no te dejan en paz. Quieres volver? Estas cansada? Una vez te deje dónde estabas al principio, te acordaras de mi? Sabrás que vuelvo para llevarte conmigo? Me sonreirás una vez, como el camello? Feliz noche vida mía. Ahora no sonríes sino te burlas, pero si fuiste mi vida, toda mi vida en Egipto.”
entiendes? Ya no recuerdas? Bueno, eres como un hermano rechazado, por la envidia de los demás; supongo que envidian tus ojos y por eso no te dejan en paz. Quieres volver? Estas cansada? Una vez te deje dónde estabas al principio, te acordaras de mi? Sabrás que vuelvo para llevarte conmigo? Me sonreirás una vez, como el camello? Feliz noche vida mía. Ahora no sonríes sino te burlas, pero si fuiste mi vida, toda mi vida en Egipto.”
“hey, mi niña, ahora estoy más a la izquierda que ayer. Ya no sonríes hoy, ayer no pude venir, me lo impidieron, tú ya sabes cómo es, no te imaginas quien; viste la NFL alguna vez en televisión? No sabes qué? Lo que es la NFL o la televisión? Tienes razón, ya no te enojes, fue ofensivo y lo entiendo, una broma de mal gusto quizá. Tú ya sabes cómo funciona, solo no me des la espalda, dame una nueva oportunidad de llevarte a un gran lugar, para que los conozcas a los NFL, juegan futbol, no, no como el Pibe, como los Miami Dolphins, si, los que parecen peleando. No, no, no es un deporte agresivo, vas a ver que en vivo se hace mucho mejor. Toma mi mano de nuevo, no me hales que me puedes lastimar, solo no te recargues, así es”
New York, lleno de residentes que parecen ser turistas, olores, sabores en el aire, luces que ciegan tus ojos. Un estadio lleno de gente con destellos grandes y poderosas que dejan al descubierto el brillo en los cascos de los orgullosos jugadores. “La anterior vez fue decisión tuya,
esta es ya la mía. No te escucho, solo contemplo el partido. Si es legal tumbarlo así, solo le están quitando el balón, no se va a lastimar mucho, tiene bastante protección –míralo no mas, como se levanta de una vez – de pronto dentro del casco esta la sangre. Ok, ok, ni tú sabes reír de mis chistes, ni yo sé decirlos con gracia; los tuyos si me hacen gracia?? Que dices? Ok, volvamos… compramos manitos gigantes? Hot dogs??
esta es ya la mía. No te escucho, solo contemplo el partido. Si es legal tumbarlo así, solo le están quitando el balón, no se va a lastimar mucho, tiene bastante protección –míralo no mas, como se levanta de una vez – de pronto dentro del casco esta la sangre. Ok, ok, ni tú sabes reír de mis chistes, ni yo sé decirlos con gracia; los tuyos si me hacen gracia?? Que dices? Ok, volvamos… compramos manitos gigantes? Hot dogs?? Ok, ok, nos vamos, ok, ok me voy… acá te dejo, no hagas caso, estos caballeros no me harán nada; no son los mismos que te han hecho eso a ti… Vas a ver que lo aclaro todo y nos vemos pronto, te llevare a otro lugar y tu escogerás.”
viernes, marzo 26, 2010
Angela escribe: No podría ser de otra forma
Lo que me empuja a escribir hoy y no otro día, tiene de una fuerza emotiva que no se demandó ni siquiera aquel día feliz en el que quienes aquí escribimos abandonamos el estado de eternas estudiantes. Uno piensa que las metas que más se persiguen son las que mejor se celebran y eso en realidad; no sucede.
Resulta que el viernes ocurrió el matrimonio de Liza y Andrés. Después de llevar un noviazgo feliz en remota percepción, se llegó el día cumbre en que decidieron avanzar el pasito que le da inicio a una vida en común. Reunieron en un mismo sitio sus ganas y anhelos, sobre un terreno firme que existe si tiempo atrás existieron millones de buenas cosas más.
Nunca la vi tan feliz, ni pensé que pudiera sonreír así. Es más, nunca pensé que pudiera verse hermosa en un vestido enorme! Pero pasó, me atrevo a decir que todos los asistentes estábamos perplejos -¿acaso asustados?- con tanto amor y belleza en el aire.
He asistido a suficientes matrimonios y es costumbre irme sin despedir, afuera en el taxi concluí que la honestidad en los sentimientos se puede percibir pura y sin diluir a fuerza de demostraciones abiertas/generosas y que a mi compañera de blog no le faltarán los niños que corran a sus brazos, ni ese continuo crecimiento de la mano del amor de su vida.
El reto de aquí en adelante consistirá en solventar lo desconocido, lo terrible y difícil que anuncian las voces de gente con menos suerte, aquellos que no completaron las garantías que sólo el mejor de los comienzos (el de ustedes dos, por si lo dudan) puede ofrecer.
miércoles, enero 13, 2010
El claro
En la vieja aldea de Murray, dos pequeños crecían juntos entre juegos y canciones, entre ayos y miradas de reojo.
Ella aprendía a ser una dama, una madre impecable, una esposa admirable; él aprendía a luchar contra dragones, a cazar bandidos en el bosque; en la clase de evitar las artes malignas tenían tendencia a coincidir, y ahí nacieron las primeras sonrisas. Después de echar fuera demonios y aprender a rezar en más de tres idiomas, salían los dos repitiendo trabalenguas y se sentaron en una pequeña rama que h
abía olvidado crecer, en el claro del bosque, y en silencio, después de ya no tener que decir se observaban para recordarse tal y como estaban en aquel momento.
Los ojos de él se iban aclarando con cada encuentro, el sol que caía había que fuera más difícil continuar mirando con los mismos, y buscando un poco de oscuridad, o una luz diferente. Tomó su mochila y dejó parte de su alma en la gran ramita de siempre, en el pequeño árbol ansioso por crecer.
El cielo era de diferentes colores en otros lugares, el aire olía a colores, la gente vestía atuendos que vendían y compraban, todos pretendían ser otros pero resultaban siendo los mismos. Una vez el agua dejó de saber dulce, y el ácido reemplazó la sensación de los días frescos, la mochila igual de vacía que al principio, volvió a su lugar de origen, en búsqueda de la paz perdida en años de reflexión.
Un pequeño balde con agua del pozo fue su compañero a la hora de visitar el gran árbol, pero notó que el piso ya estaba humedo, entre salados y dulces los líquidos que le cubrían, le dibujaron el camino hacia la verdadera razón de volver, los recuerdos de sonrisas después de los días de recitales, las pupilas dilatadas con el sol de la tarde... Era ella, y ella sabía que era él, caminaron juntos y en silencio hasta aquel árbol, y se sentaron en las muy cuidadas raíces... Ya no importaba si era sol o luna lo que los alumbraba, el silencio los acompañaba por horas y días; ella seguía aprendiendo a ser la esposa de una generación de sumisos, y él reaprendía a cazar, o a ser alguna tarea que le diera apellido y un letrero para su choza.
Volvió a la escuela con los niños, pára recordar la forma en la que alguna vez le habló a ella, esta vez para decirle que ella representaba un gran problema para él, que su existencia le turbaba, que su ausencia le lastimaba... Y una vez listo para abrir su boca, en el claro donde siempre la esperaba, ella decidió hablar primero... Contarle que él era más que lo que había sido, que había algo en él que le llenaba el alma, que la emocionaba, y con ese respecto, ya había tomado una decisión; Nada qué hacer, eran el uno para el otro, ella lo confirmaba -pensaba él - y entonces, ella se acercó, dejó un beso quemándole la frente, y con su mochila salió al mundo como él lo había hecho. Era muy dura la tarea de cuidar del árbol, solo, ella iba a volver, el beso aún estaba en su frente confirmando su cercanía, pero la paciencia nunca había sido su compañera, por lo que retomó la mochila ya vacía de tanto esperar y salió a pisar las huellas rosadas de sus pasos. La suerte no era más que un comediante del peor gusto, sus piernas corrían, sus labios preguntaban, seguía indicaciones, el olor le confirmaba que ahí había estado, pero él siempre llegaba tarde al encuentro... El círculo de la vida lo devolvía de nuevo a la aldea, donde ya no estab
a su choza, al claro donde el árbol marchito era cuna de serpientes, donde el sol quemaba la visión, donde su llanto trataba de hacer renacer el árbol... Ya entregado a la deseperación, la vio como muchas veces la había visto, corría ella hacía él para terminar con un final feliz, pero terminó en golpes, ella golpeaba su pecho con rabia, con desespero, todo ello para contarle que sí habia aprendido a ser la mejor esposa, la mejor madre, cabizbaja, sumisa... Todo, probablemente, debido al beso que le había negado en tantas noches de claro, donde las estrellas cantaron y él no escuchó
Locura, dolor, rabia, impotencia
Él estira sus brazos y se sacrifica enterrándose en el suelo, convirtiéndose en el árbol que estuvo en aquel mismo lugar años atrás, ella le premia con el primer y último beso antes de que él tome su destino. Ella marca en la excelente madera el te amo que nunca pronunciaron, y cierra sus ojos para siempre, sigue siendo sumisa, sigue criando una generación de futuros burgueses, artistas, renacientes, pero dentro de sus ojos está el claro, y está ella convertida en un árbol, con las raíces enredadas en Sus raíces... Es ese su final feliz, la historia del claro más hermoso, y el brillo del lugar testifica de lo que fue
Ella aprendía a ser una dama, una madre impecable, una esposa admirable; él aprendía a luchar contra dragones, a cazar bandidos en el bosque; en la clase de evitar las artes malignas tenían tendencia a coincidir, y ahí nacieron las primeras sonrisas. Después de echar fuera demonios y aprender a rezar en más de tres idiomas, salían los dos repitiendo trabalenguas y se sentaron en una pequeña rama que h
abía olvidado crecer, en el claro del bosque, y en silencio, después de ya no tener que decir se observaban para recordarse tal y como estaban en aquel momento.Los ojos de él se iban aclarando con cada encuentro, el sol que caía había que fuera más difícil continuar mirando con los mismos, y buscando un poco de oscuridad, o una luz diferente. Tomó su mochila y dejó parte de su alma en la gran ramita de siempre, en el pequeño árbol ansioso por crecer.
El cielo era de diferentes colores en otros lugares, el aire olía a colores, la gente vestía atuendos que vendían y compraban, todos pretendían ser otros pero resultaban siendo los mismos. Una vez el agua dejó de saber dulce, y el ácido reemplazó la sensación de los días frescos, la mochila igual de vacía que al principio, volvió a su lugar de origen, en búsqueda de la paz perdida en años de reflexión.
Un pequeño balde con agua del pozo fue su compañero a la hora de visitar el gran árbol, pero notó que el piso ya estaba humedo, entre salados y dulces los líquidos que le cubrían, le dibujaron el camino hacia la verdadera razón de volver, los recuerdos de sonrisas después de los días de recitales, las pupilas dilatadas con el sol de la tarde... Era ella, y ella sabía que era él, caminaron juntos y en silencio hasta aquel árbol, y se sentaron en las muy cuidadas raíces... Ya no importaba si era sol o luna lo que los alumbraba, el silencio los acompañaba por horas y días; ella seguía aprendiendo a ser la esposa de una generación de sumisos, y él reaprendía a cazar, o a ser alguna tarea que le diera apellido y un letrero para su choza.
Volvió a la escuela con los niños, pára recordar la forma en la que alguna vez le habló a ella, esta vez para decirle que ella representaba un gran problema para él, que su existencia le turbaba, que su ausencia le lastimaba... Y una vez listo para abrir su boca, en el claro donde siempre la esperaba, ella decidió hablar primero... Contarle que él era más que lo que había sido, que había algo en él que le llenaba el alma, que la emocionaba, y con ese respecto, ya había tomado una decisión; Nada qué hacer, eran el uno para el otro, ella lo confirmaba -pensaba él - y entonces, ella se acercó, dejó un beso quemándole la frente, y con su mochila salió al mundo como él lo había hecho. Era muy dura la tarea de cuidar del árbol, solo, ella iba a volver, el beso aún estaba en su frente confirmando su cercanía, pero la paciencia nunca había sido su compañera, por lo que retomó la mochila ya vacía de tanto esperar y salió a pisar las huellas rosadas de sus pasos. La suerte no era más que un comediante del peor gusto, sus piernas corrían, sus labios preguntaban, seguía indicaciones, el olor le confirmaba que ahí había estado, pero él siempre llegaba tarde al encuentro... El círculo de la vida lo devolvía de nuevo a la aldea, donde ya no estab
a su choza, al claro donde el árbol marchito era cuna de serpientes, donde el sol quemaba la visión, donde su llanto trataba de hacer renacer el árbol... Ya entregado a la deseperación, la vio como muchas veces la había visto, corría ella hacía él para terminar con un final feliz, pero terminó en golpes, ella golpeaba su pecho con rabia, con desespero, todo ello para contarle que sí habia aprendido a ser la mejor esposa, la mejor madre, cabizbaja, sumisa... Todo, probablemente, debido al beso que le había negado en tantas noches de claro, donde las estrellas cantaron y él no escuchóLocura, dolor, rabia, impotencia
Él estira sus brazos y se sacrifica enterrándose en el suelo, convirtiéndose en el árbol que estuvo en aquel mismo lugar años atrás, ella le premia con el primer y último beso antes de que él tome su destino. Ella marca en la excelente madera el te amo que nunca pronunciaron, y cierra sus ojos para siempre, sigue siendo sumisa, sigue criando una generación de futuros burgueses, artistas, renacientes, pero dentro de sus ojos está el claro, y está ella convertida en un árbol, con las raíces enredadas en Sus raíces... Es ese su final feliz, la historia del claro más hermoso, y el brillo del lugar testifica de lo que fue
lunes, agosto 03, 2009
Angelita escribe: Dicen que las comparaciones son odiosas
Cualquier opinión es válida
Pero yo me quedo con esta
jueves, marzo 19, 2009
Liza escribe: un homenaje más
Es esta una pequeña cita que quiero dedicar a aquellos seres que nos han hecho la vida de cuadritos (cabe notar que amo los cuadritos). Los he conocido de todas las clases, de altos chiquitos, gordito y flaquitos, morenitos y blanquito, pero todos ellos o al menos la mayoría hombre de capa y sombrero. Gracias por tomar la gran responsabilidad de continuar con tradiciones medievales, de ser valientes y correr la silla para que nos sentemos, abrir la puerta, aguantar el frío por ceder el saquito, por gastar aún cuando eso signique un par de días sin comer, por vestirse bonitos y afeitarse para ir a un encuentro con nosotras, por aguantar las lloradas y cambios de humor, por sacrificar horas de sueño porque nosotras las tengamos, por su paciencia y cariño cuando estamos en un mal día, por la cantidad de chocolates que nos inundan, por las flores que roban o inventan para nosotras, por la música que ponen a nuestras vidas, son el aire(aunque lo neguemos), y nuestra dependecia está ligada a los lazos que tenemos con ustedes. Gracias por ser padres, hermanos, amigos y amores, por ser ocasionales e incondicionales, por hacer cosas solo por nosotras y por una sonrisa. Por favor, no olviden ser quienes son, porque de ustedes nacen nuestras lágrimas y nuestras sonrisas.
Los quiero mucho a todos parceros, un muuy feliz día (aunque muchos ni se enteren)... Y a vos, lo sabes, te amo!, Gracias por estar, por ser, gracias
miércoles, diciembre 10, 2008
Liza escribe: TRAVESURAS DE UN ÁNGEL
Miguel decía que todo lo que se hace tiene una consecuencia, y mucho duré para comprobarlo. Miguel es un ángel, alguna vez dejó de serlo, y luego lo volvió a ser; tal y como yo, pero primero. Cuando un ángel deja de ser y se convierte en un humano quedan rastros, como cicatrices, la de él es más bien una mala costumbre, es muy bocón; no se le puede contar ningún secreto. También y como muchos de los ángeles que han cambiado de estado, es muy alto, cada vez que le hablo debo mirar hacia arriba; tiene la cara un tanto arrugada, como cuando hago muecas.
Casi todos los ángeles de ‘Ciudad Ángel’, conocemos el “agujero” gracias a la gran boca de Miguel:
-Hace muchos años – me contaba – existieron dos de los ángeles más inteligentes y traviesos de ‘ciudad ángel’. Sabían ellos de la existencia de una esfera llena de animales graciosos y verde por todo el lugar, lo sabían porque se asomaban entre las nubes. Como eran muy curiosos, decidieron buscar la forma de bajar – me decía bajando la voz para que otros ángeles no escucharan – y la encontraron cavando un orificio entre las nubes por las que se asomaban y en mucho tiempo nadie supo más de ellos, desaparecieron de repente. Dos de sus mejores amigos, Set y Moac, espiaban de día y de noche por el “agujero”. Lo último que se les vio hacer a estos dos en esa forma fue juntar nubes, pedazos de estrellas y un tanto de oro- - ¿Para qué?
- Es obvio, Sarita, para crear “rayitos”
- ¿Y qué hubo de los dos primeros ángeles? ¿cambiaron como tú? – Miguel afirmó con la cabeza y luego se alejó -.
La historia de Miguel había sido interesante y había abierto mi curiosidad. Había tantos ángeles de gran estatura, todos habían descubierto el “agujero” y se habían aventado a ir por él, ¿qué se sentiría? La obsesión me siguió varios días hasta que decidí buscar “el agujero”. Fue un hermoso día de concentración de ángeles; habían muchos espectáculos, ángeles que contaban cómo habían derrotado demonios, la obra de teatro “el ángel de la ópera”, el estreno del MAMAN (museo de arte moderno angelical), y unos cuantos más que tenían a la gente demasiado entretenida como para preocuparse de un solo ángel perdido. Caminé por cada rincón que veía, por calles de oro y plata, ríos de leche, paisajes de miel y cuando estaba a punto de dejarme embargar por el sentimiento de tristeza, vi el lugar más iluminado de todo el cielo, estaba desprovisto de nubes o cualquier otro material. Antes de poder llegar a él se encontraba una fila moderada de ángeles que esperaban ansiosos por algo.
- Hola Manuel -Hacía mucho tiempo no veía a este ángel, estaba un poco más crecido que la última vez, pero no tanto, supuse que ya había entrado en “el agujero”- ¿Sabes la razón de esta fila?
- Ajá, es para ver el “agujero”, yo ya no puedo bajar por él, pero me gusta observar.
El ángel que se encontraba delante de mí, me preguntó qué clase de ‘rayito’ tenía yo –ninguno-, le respondí y escuché la risa de todos los de la fila. -Es de los mirones cobardes, no más- escuché por todo lugar. Corrí hasta llegar a mi nube personal y me envolví en ella. En un momento escuché la voz de Manuel: - Me imagino que no quieres hablar – a lo que nada respondí – Está bien -me dijo mientras ponía junto a mi nube un pequeña caja- cuando lo desees puedes ver mi presente. Lo dejé alejarse un poco para que no advirtiera la curiosidad que me carcomía, y destapé la caja de rocío de madrugada con bastante ansiedad, para encontrar en el interior dos ‘rayitos’. Corrí tras de Manuel gritando y preguntando para qué servían. El ángel se giró poniendo un dedo en su boca, sugiriéndome prudencia en presencia de otros y me respondió -lo sabrás cuando necesites saberlo-. Sin hacer más preguntas me devolví a mi nubecita y me acicalé para volver a la fila lo más pronto posible, con mis dos ‘rayitos’ estrujados en la mano. A la hora de ver por “el agujero” mi emoción fue grande al ver a dos humanos, no estaban siquiera juntos, y como un reflejo les envié los rayos, uno a cada uno. De repente se volvieron a mirar y se sonrieron. En los días siguientes la curiosidad me llevaba a ver por “el agujero”, eran tan felices en su estado mortal, se tomaban de la mano y reían a carcajadas. Un día me dormí viéndoles y desperté en un lugar oscuro y con sonido muy extraños, mi cuerpo no era el mismo. A medida que el tiempo pasaba, me salían protuberancias como queriendo dar forma a lo que alguna vez fue mi cuerpo de ángel. Solo quería volver a la hermosa Ciudad Ángel, algunos cambios resultaban incómodos y era demasiado extraños para mí; por lo que jugué con líquidos, sustancias, movimientos y algunos órganos a los que tuve acceso hasta descompensar su cuerpo, a la mujer que me cargaba, la hacía devolver lo que ingería, que perdiera su equilibrio, que se sintiera miserable, que tuviera dolor e hinchazón y todo esto para que me dejara volver a mi lugar inicial. Mis deseos acrecentaban y hallé la forma de alterar mi cuerpo para que una vez me desprendiera del hilo que me mantenía unido con la mujer pasara por el proceso que devolvía a algunos de los ángeles a la ciudad natal. Sabía que desde ese punto todo era cuestión de paciencia, por lo que me
dediqué a disfrutar de la pequeña cueva tibia, y para mi sorpresa habían cosas que no había notado antes, caricias que lograba sentir a través de las duras pareces que me recubrían, dos voces cantando al unísono, aunque la más gruesa a veces me torturaba. Hermosas frases que se dirigían a mí: “princesa”, “chiquita”, “nuestra dulce y pequeña Emily”. Ahora entendía por qué no todos los ángeles se devolvían pronto, por qué crecían en la esfera. Siento agitación, mi estado de ánimo parece haber afectado la cueva, siento frío, me desespero. Mis anfitriones gritan y lloran, agujas, presiones y ahora la luz que hiere mi piel y mi incapacidad de luchar, o de siquiera moverme, sonidos que retumban en mis oídos y noto que en mi desesperación interior me herí más de lo debido. Me llevo la cicatriz de la fragilidad: me equivoqué. Ciudad Ángel nunca será tan hermosa como lo fue.
martes, noviembre 25, 2008
Liza escribe: El astronauta (Antes de leer este, leer deshojando margaritas)
Gabo y su margarita, salían a correr cada mañana. Dibujaban sus manos y sus hojas en maderos secos, bailaban la danza de la felicidad y gozaban de la vida. Gabo se extasiaba en el dulce olor de su flor y la margarita emitía los más dulces olores cuando Gabito la acariciaba dulcemente.
Cada día habían cambios nuevos en la flor, aunque gabo temía que se marchitara la flor empezada a brillar y cada día de hacía más caliente hasta que el niño no la pudo tocar más. A veces se elevaba sin razón y hubo que amarrarla a la pata de la cama para evitar que volara. Una noche de aquellas la margarita perdió su forma y se elevó de nuevo llevándose consigo la cama y dejando a gabito desubicado en el suelo de su habitación y con una ventana rota por la que se habían escapado su estrella margarita y su cama. El deseo había sido temporal, pero si estrella había bajado, lo mínimo que haría él sería subir por ella aunque le tomara mucho años. De esa forma Gabo se convirtió en el mejor de los estudiantes, para luego ser el mejor de los astronautas y tener su propio cohete, en el que ahora visita a diario a su estrella margarita, quien tiene para el cada día un desayuno espacial.
Cada día habían cambios nuevos en la flor, aunque gabo temía que se marchitara la flor empezada a brillar y cada día de hacía más caliente hasta que el niño no la pudo tocar más. A veces se elevaba sin razón y hubo que amarrarla a la pata de la cama para evitar que volara. Una noche de aquellas la margarita perdió su forma y se elevó de nuevo llevándose consigo la cama y dejando a gabito desubicado en el suelo de su habitación y con una ventana rota por la que se habían escapado su estrella margarita y su cama. El deseo había sido temporal, pero si estrella había bajado, lo mínimo que haría él sería subir por ella aunque le tomara mucho años. De esa forma Gabo se convirtió en el mejor de los estudiantes, para luego ser el mejor de los astronautas y tener su propio cohete, en el que ahora visita a diario a su estrella margarita, quien tiene para el cada día un desayuno espacial.
Liza escribe: Más de una flor (Antes de leer este, leáse dehojando margaritas)
Gabo puso su flor en el más hermoso de los floreros, le puso agua, azucar y todo cuanto decían en las revistas de floristería. Uno que otro día le llevaba colorantes para que se pusiera de otro color y se sintiera feliz. La margarita disfrutaba de las atenciones y era feliz, pero la naturaleza de flor es mucho más fugaz y menos duradera que la de una estrella, el oxigeno empezaba a faltar y poco a poco se marchitaba por lo que el pequeño no tuvo otra alternativa que construir a rapidez la más dolorosa y larga de todas las escaleras, para subir la margarita al cielo donde ella pertenecía.
Gabo nunca supo si la margarita se había marchitado por el pétalo que él arrancó, o si debió depositar la estrella sobre un gato para que sobreviviera y había errado en su deseo, pero lo que si debe saber es que la estrella le va a alumbrar desde lejos, y que una luna y un millón de flores más tocan a su puerta, porque vivir en el espacio después de todo, no es tan bueno para un niño como él.
Liza escribe: Deshojando Margaritas
Gabo es un niño feliz, al que solo le hace falta estar un poquito triste para ser un poquito más feliz. El camina cada día para su escuela, por el mismo camino y con cuidado de no pisar las margaritas, las admira un poco mientras pasa a través de ellas y espera ansioso el día de deshojar una preguntándole por algún amor incierto.
Un día oscuro y pálido, que terminó en una noche oscura y sin sentido, Gabo se sentó a ver las estrellas entre las margaritas y una de ellas le causó curiosidad; era hermosa y más brillante que las demás, pero Gabo no podía bajarla por más que su corazón lo deseara; Gabo tampoco podía subir hasta ella porque la escalera de su casa se la habían prestado a un vecino lejano; por lo que Gabo decidió pasar noches enteras a la espera de una estrella fugaz con la que pudiera conversar y pedir el deseo de bajar la estrella a la margarita más cercana. El pequeño rehusó la noche como visitante a Morfeo, y más bien el colegio se convirtió en su camino a los brazos del peculiar ser; entre gritos de la maestra y
burlas de los compañeros, Gabito soñaba dehojando Margaritas y bajando estrellas con cuerdas de vaquero. Pocos días antes de que la suspensión por dormir en la Escuela llegara a manos de sus padres, Gabo había visto la estrella fugaz casi rozando a su otra estrella y en ese momento cerró los ojos y pidió el tan anhelado deseo. Al abrir de nuevo los ojos buscó a su alrededor alguna de las margaritas que brillara como su estrella, la misma que ya no estaba en el cielo y se preguntó si la había perdido, si su estrella había huído debido a su deseo y en su desesperación arrancó una margarita y la dehojaba lentamente preguntandose, vendrá o no vendrá. Luego de esa Margarita arrancó otra y otra y otra, hasta que por fin una de ellas se quejó cuando arrancó el primer pétalo. Gabo enseguida reconoció a su estrella y la levantó al cielo para compararla con el lugar que tenía antes, y así comprobar que era su estrella convertida en margarita.
burlas de los compañeros, Gabito soñaba dehojando Margaritas y bajando estrellas con cuerdas de vaquero. Pocos días antes de que la suspensión por dormir en la Escuela llegara a manos de sus padres, Gabo había visto la estrella fugaz casi rozando a su otra estrella y en ese momento cerró los ojos y pidió el tan anhelado deseo. Al abrir de nuevo los ojos buscó a su alrededor alguna de las margaritas que brillara como su estrella, la misma que ya no estaba en el cielo y se preguntó si la había perdido, si su estrella había huído debido a su deseo y en su desesperación arrancó una margarita y la dehojaba lentamente preguntandose, vendrá o no vendrá. Luego de esa Margarita arrancó otra y otra y otra, hasta que por fin una de ellas se quejó cuando arrancó el primer pétalo. Gabo enseguida reconoció a su estrella y la levantó al cielo para compararla con el lugar que tenía antes, y así comprobar que era su estrella convertida en margarita. (si a alguien interesa un final, decidan entre los próximos dos... Si el final está bien ahí, bueno, no es tan mal final)
miércoles, noviembre 19, 2008
Liza escribe: un águila
El sol descansa sobre su cabeza desnuda, y es el brillo de sus ojos calentaba el mundo. Pequeño frente al mundo, insignificante para muchos volaba con potestad, chillaba de vez en cuando para ser escuchado por su propio eco y bebia de los cactus néctares poder. De las más altas cumbres no había descendido desde sus más tiernos años, ni siquiera para cazar sus presas.
Una tarde donde el sol rojizo y encendido golpeaba las escasas aguas de desierto haciéndolas fuego, se escuchó un llanto agudo y casi mudo, delicado y apacible; un hermoso y dorado pez, encendido a mil colores por las rocas y la arena, gemía de dolor. Las escasas gotas desaparecían de su delica
do vestido y el corazón pequeño parecía terminar de latir. El águila con un movimiento fuerte y despiadado de sus fuertes alas, abandonó su orgullo y viajo por el inclemente vapor para tomar delicadamente al pez y ponerlo entre rocas llenas de sus lágrimas y jugos de flores.
Cuando el pequeño pez despertó, temió por su vida recordando que alguna vez aquel bravo animal le había elevado por los aires hasta dejarlo caer en un charco sucio y desolado. El águila recordaba el dolor de su pez, lamentaba su pasado y cada día decoró la pequeña pecera con sus más hermosas plumas, la llenó de sus lágrimas y buscó las flores del desierto, todo ello sin mucho éxito. Tomó a su hermoso pez y con el voló por los terrenos que no conocía hasta encontrar un abundante arrollo donde le abandonó. En la orilla dejó un pedazo de su corazón, la más preciada de sus plumas y una flor a diario por si el pez regresa, pero utiliza sus alas para conocer lo que está más allá de su desierto.
Con mucho cariño WC
do vestido y el corazón pequeño parecía terminar de latir. El águila con un movimiento fuerte y despiadado de sus fuertes alas, abandonó su orgullo y viajo por el inclemente vapor para tomar delicadamente al pez y ponerlo entre rocas llenas de sus lágrimas y jugos de flores.
Cuando el pequeño pez despertó, temió por su vida recordando que alguna vez aquel bravo animal le había elevado por los aires hasta dejarlo caer en un charco sucio y desolado. El águila recordaba el dolor de su pez, lamentaba su pasado y cada día decoró la pequeña pecera con sus más hermosas plumas, la llenó de sus lágrimas y buscó las flores del desierto, todo ello sin mucho éxito. Tomó a su hermoso pez y con el voló por los terrenos que no conocía hasta encontrar un abundante arrollo donde le abandonó. En la orilla dejó un pedazo de su corazón, la más preciada de sus plumas y una flor a diario por si el pez regresa, pero utiliza sus alas para conocer lo que está más allá de su desierto.
Con mucho cariño WC
domingo, septiembre 14, 2008
Liza escribe: El final del principito
Para aquellos que pensaron que el principito murió, nada me queda además de contarles que no tienen por qué estas tristes, yo lo he visto, y está bien, se escondió del mundo porque creció. Desde la serpiente a los borrachos hicieron duelo por el desgonzado jovencito que una vez tendido en tierra y cuando fue consciente de que nadie más le veía, se levantó y corrió; viajó por lugares tenebrosos cuya tiniebla no le dejaba ver el sol. En un madero de desmayó y en el fondo escuchó risas y parloteos. Se preguntó cómo alguien podía vivir en semejante lugar y ser feliz al mismo tiempo, poco después lo descubrió y es aquí donde comienza mi historia.
Aquella flor, del planeta del principito, sufrió con la ausencia de su cuidador. Gritaba al universo pero nadie respondía a sus preguntas, cuanto humano visito las tierras, no quiso escuchar ni responder. Ella decidió hablar con su enemigo, el cordero, cada noche le contó historias de caballeros y de principes en torres, de gusanos gigantes y de lugares donde hombres trabajaban a diario y olvidaban sonreir; con todo este esfuerzo, se ganó la confianza de su enemigo y logró que desgastara la reja que le protegía y la pusiera con cuidado en una maceta. Después el buen corderito la cargó en su regazo y visitaron plantea por planeta, en busca del principito. Muchas veces vagó en jardines, confundiendo a su principito, pero convencida de que ninguno de ellos po´día si quiera igualarlo llegó a aquel planeta al que van los que han dejado de ser niños. Había escuchadop ya consejos, y habían infuncido en su corazón de clorofila, miedo a esas extrañas personas de corazón frío.
Un poco antes de entrar allí, y junto con su fiel amigo cordero, descolgaron una estrella y la pusieron sobre un madero viejo y de mal olor. La estrella fue ascendiendo y en ella unos ojos negros o cafés se fijaron, iluminándose y volviendo a la vida... Esta estrella en un sol se convirtió y aunque el principito ya creció, encontró la forma de seguir siendo un niño, de la mano (o mejor de la hoja) de la florecita a la que tanto amó.
Homenaje a ti, mi principito y a un quince más
viernes, agosto 08, 2008
Liza escribe: Una vida en gris
Las paredes llenas de recuerdos en fotografías, estantes colmados de trofeos de vida, la luz tenue y una cama llena de él, de quien atestigua cada rincón. Sus ojos entrecerrados como esperando el zarpazo que termine con el dolor que lo carcome lentamente. Seis meses de una enfermedad terminal no logran finiquitar la vida de éste, que lleva a cuestas una vida de excesos, redundancias y contradicciones, y llena la cama de un cuerpo casi inerte y lleno de llagas.
La sombra de la esquina atormentaba al joven, pues de ella era dueña quien ocupaba la antigua mecedora; cubierta ella con un manto oscuro y sosteniendo de nada más con huesos maltratados la afilada y oxidad hoz. Era la muerte quien esperaba pacientemente a que el dolor y el sufrimiento se llevaran la escasa vida que quedaba, para así entrar a la escena. Mientras tanto afilaba su hoz con la punta de la lengua, sacando chispas de las que brotaban tinieblas.
En la otra esquina de la pequeña habitación, una luz emanó, descubriéndose tras de ella pedazo por pedazo a un personaje de manta blanca, impecable y brillante, pegado a grandes alas. Su rostro angelical, rodeada de mechones dorados se enfrentó con el manto negro que dibujaba una calavera tenebrosa.
Los ojos del joven se cerraban conformes, y una batalla comenzaba sin que él tuviera consciencia.
Un bastón dorado y la hoz hacían fuerzas cuidando cada uno a su dueño. La muerte con un ritmo lento y feroz bailaba y reía mientras atacaba, la vida de forma delicada se deslizaba esquivando y aguantando el momento preciso. La muerte en un salto poderoso da una estocada que arranca más de la mitad de un ala, y el joven siente la estocada con sudor frío y se retuerce mientras de él sale un vómito oscuro; la vida se defiende como levitando y con un rayo de luz ahoga a la muerte que cae al suelo y siente el bastón atravesar su huesuda existencia.
Un poco aliviado, el joven, se sienta en su cama sin entender la lucha que se desata y bajo la mirada de la vida vuelve a caer en cama cuando, aprovechando la distracción, la m
uerte se arrastra y corta un pierna de la vida con su afilada hoz.
La vida ya acongojada saca su espada de fuego y sin pensarlo, corta en dos la muerte por la cintura, despertándose el joven acelerado, agotado. Angelicalmente el ser blanco, siente la tranquilidad y el fluir de vida y acaricia al muchacho, con sus manos llenas de victoria el joven sonriente respira. Un beso cerraría el episodio, de no ser por la cara de pavor que atestigua de la muerte repitiendo "me niego a ver su victoria a causa de mi derrota, no me han vencido, no lo harán" y el brillo de la hoz hace que pequeñas estrellas reemplacen el cuerpo de la vida. Tras el negro manto se dibuja una sonrisa que termina en una cama fría, llena de un cuerpo helado y sin vida de un prisionero de guerra.
La sombra de la esquina atormentaba al joven, pues de ella era dueña quien ocupaba la antigua mecedora; cubierta ella con un manto oscuro y sosteniendo de nada más con huesos maltratados la afilada y oxidad hoz. Era la muerte quien esperaba pacientemente a que el dolor y el sufrimiento se llevaran la escasa vida que quedaba, para así entrar a la escena. Mientras tanto afilaba su hoz con la punta de la lengua, sacando chispas de las que brotaban tinieblas.
En la otra esquina de la pequeña habitación, una luz emanó, descubriéndose tras de ella pedazo por pedazo a un personaje de manta blanca, impecable y brillante, pegado a grandes alas. Su rostro angelical, rodeada de mechones dorados se enfrentó con el manto negro que dibujaba una calavera tenebrosa.
Los ojos del joven se cerraban conformes, y una batalla comenzaba sin que él tuviera consciencia.
Un bastón dorado y la hoz hacían fuerzas cuidando cada uno a su dueño. La muerte con un ritmo lento y feroz bailaba y reía mientras atacaba, la vida de forma delicada se deslizaba esquivando y aguantando el momento preciso. La muerte en un salto poderoso da una estocada que arranca más de la mitad de un ala, y el joven siente la estocada con sudor frío y se retuerce mientras de él sale un vómito oscuro; la vida se defiende como levitando y con un rayo de luz ahoga a la muerte que cae al suelo y siente el bastón atravesar su huesuda existencia.
Un poco aliviado, el joven, se sienta en su cama sin entender la lucha que se desata y bajo la mirada de la vida vuelve a caer en cama cuando, aprovechando la distracción, la m
uerte se arrastra y corta un pierna de la vida con su afilada hoz.
La vida ya acongojada saca su espada de fuego y sin pensarlo, corta en dos la muerte por la cintura, despertándose el joven acelerado, agotado. Angelicalmente el ser blanco, siente la tranquilidad y el fluir de vida y acaricia al muchacho, con sus manos llenas de victoria el joven sonriente respira. Un beso cerraría el episodio, de no ser por la cara de pavor que atestigua de la muerte repitiendo "me niego a ver su victoria a causa de mi derrota, no me han vencido, no lo harán" y el brillo de la hoz hace que pequeñas estrellas reemplacen el cuerpo de la vida. Tras el negro manto se dibuja una sonrisa que termina en una cama fría, llena de un cuerpo helado y sin vida de un prisionero de guerra.
Si tus ojos ven como los míos...
jueves, marzo 06, 2008
lux semper luceat Pirinola
"Semejante vaconón tan jijuemaiza, barcinita y tetona la porquería. ¿Y luego que diablos estaba buscando pu'allá? ni que no tuviera pasto en el peladero! Y antes dizque entre'un vallao, horqueteada con la jeta y todo pa'rriba. Ahh jijuna vaca! ay Cristo Rey que desgracia tan desgraciada! Eso ni que uno fuera hijo de dos compadres pa ser tan de malas Verdá pa mi Dios! Y ahora pa conseguir otra y como están de baratas la jijunas vacas; eso ni pagándolas a como pidan. Ahh con su manié la Pirinolita! ¿Qué diablos taba buscando esta vaca malnacida allá entre ese vallao? Ora dizque confundiendo el pasto con el agua! ayy Virgen santísima!! yo no consigo otra vaca igual y eso ni a las..."
JV Paz en la tumba de Pirinola.
jueves, noviembre 29, 2007
Angelita escribe: Grandes valores del ayer, hoy y siempre
Desde que conozco esta canción no dejo de escucharla, me encanta como Cerati logra ser tan honesto, cada acorde sale de las tripas de este señor nacido hace un buen tiempo. Este es el video con mejor calidad que encontré. Nótese la madurez del sonido, de la voz, del manejo de escenario... a riesgo de equivocarme y aunque me linchen por esto que voy a decir: Soda se queda corto ante la grandeza de Gustavo Adrián Cerati
miércoles, octubre 10, 2007
Liza escribe: Bogotá por Bogotá
Una desilusión tras otra había pasado tratando de que una revista, libro, periodico (aunque fuera el espacio) me publicara un cuentito, una notica, hasta creo que estuve al borde de escribir chismes de la farandula nacional. Todo parece ahora cobrar sentido, el concurso de "Bogotá por Bogotá" me acaba de dar la oportunidad de ganar y de ser una de las afortunadas que seremos publicados en un librito (que espero compren, yo se los firmo si quieren). Obvio nada podía ser fácil, porque como es mundialmente conocido en la vida pública ME ENCANTA EMBARRARLA, parece que mi subconciente buscara la oportunidad y entre más hondo meta la pata, más bonito se me hace... En fin, la historia es larga y algún día saldrá un cuento de ello. Con esta nota... No sé como se llaman las notas antónimas a las del suicidio (esta es una de esas)... solo quiero disculparme con aquellos lectores del blog que se vieron abandonados por el ocaso de estanochenono, un concurso me volvió a levantar (y con eso se levanta el blog) y espero los comentarios de nuevo; aclaro que el cuento 'letras por goles' fue el ganador, y lo encuentran entre los archivos del blog. Nada, muy feliz y mañana me echaré como mil helados de chocolate, las dotaciones que quieran donar me las pasan a la casa.
miércoles, mayo 16, 2007
Angelita de Cifuentes escribe: catarsis que llaman
No sé como encabezar esta despedida, fue tan corto el tiempo que estuvimos juntos pero lo vivimos tan intensamente que siento que debo decirte adios de una manera decorosa, a tu altura.
Es imposible no culparme por mi descuido, estaba tan segura de tí que no pensé que pudieras irte con alguien mas (debes comprenderme, esta ciudad está cada vez peor).
Me detengo a pensar en los momentos en que te maltraté y el recordar las marcas que te dejé no me deja dormir, y como cuando pierdes al hombre de tus sueños, de la misma manera siento que debo darte gracias por ocupar un espacio tan importante y haberme sido tan útil. Lo único que me queda es un inmensa gratitud por la foto en el momento preciso, la buena apariencia que le daba algo de luz a mi presencia siempre gris, la llamada oportuna y una excelente señal.
La vida me ha enseñado que siempre vienen cosas mejores. Entonces, estaré esperando el próximo, y cuando llegue pensaré en tí, recordaré cada uno de tus ángulos y posiblemente una lágrima se deslice por mi mejilla. ´
Espero que la persona con quien estás sepa reconocer tus bondades, lo que guardas en tu interior y tu eficacia... que te cuide como yo no lo supe hacer.
domingo, mayo 13, 2007
Fermina escribe: Carta enamorada
Es como escribir una carta de amor a los 7...
Aunque no me creas, todavía me acuerdo de cuando te vi la primera vez, de a que olías... y aunque no puse mucha atención a la conversación, perdón, pero no podía (y aún me pasa, para ser sincera); no te lo tomes a mal, es que me pierdo en tu mirada, y en esas lucecitas que van y vienen, que aparecen y desaparecen en ese par de hermosos ojos tuyos... que aún no sé de qué color son... creo que son los ojos cafés más negros que he visto.
Has visto que cuando uno cierra los ojos y se los frota un poco, ve como constelaciones? como millones de estrellas? pues imagínate lo que se siente tener una de esas en la mano y entonces entenderás lo que siento cuando te veo, son como mil de ellas en mi estómago.
y tus manos... son curiosas... cuando las veo de lejos parecen tan pequeñas, y cuando pones las mias entre las tuyas, se ven tan grandes - o las mías se ven pequeñas - es ahí donde descubro que me cubres con algo más que con las cosas que puedo ver porque los ojos que no ven como los demás son los que más ven.
No te lo he dicho, pero cuando caminas me fijo para ir a tu paso, o hago conjuros mentales para que vayas a mi paso.., y sabes qué, me di cuenta de que nuestros pasos no siempre van igual, pero terminan en el mismo sitio: a veces en tu verde de juego, a veces en mi bicolor...
Aún me da pena ponerme rojo cuando te diga que las flores me recuerdan a ti, porque cada una de ellas obedece a un lugar, a un momento... pero siempre están para alegrar mi día, y así eres tu. Por ello, me he puesto en la tarea de recolectarlas todas y dártelas por cuotas, cuando me aprenda sus nombres.
Por otro lado debo pedirte que me devuelvas al menos los pensamientos, para poder concentrarlos en algo más de vez en cuando, aunque mejor no, así soy feliz, nada más que pensando en ti.
Por último, quiero decirte que me gusta que la lluvia caiga mientras charlamos... y que mis intenciones son serias para contigo... hasta llegaría a darte la mitad de mi gansito...
Je t'aime, ma vie...
miércoles, abril 11, 2007
Liza escribe: El diablo conduce bus: historias de bus III
-Vete caminando- Me dijo mi mamá. - Pero si son más de doscientas cuadras!!!- le respondí.
Luego de una mirada de aquellas ven las que el ceño fruncido dice más que mil palabras y causa ese tan conocido malestar, que despierta el alma con las trsites, manipuladoras y malintencionadas palabras que me advertían con voz entrecortada que en los buses pasaban cosas. Me negué a escuchar sus comentarios, el reloj corría y no disponía de todo el día para llegar a mi destino, así que a conciencia desobedecí y espero con emoción junto a los demás futuros pasajeros la llegada de aquel monstruo a cuatro ruedas. Ya conté el dinero que me dará a cambio la satisfacción de un viaje de aventuras.
Al fin llega el gran animal de metal, siendo piloteado con exactitud por el virtuoso y extraño conductor.Me subí con premura saltando por encima de las cabezas de mis compañeros de bus, vi con deleite los malabares de los últimos pasajeros corriendo tras de la puerta del bus, casi volando y acompañándose por la sonrisa infame del conductor algo enrojecido.
El pie del conductor - que por cierto parecía una pezuña - tocaba con violencia frecuentemente el freno, y me hacía ir de un lado a otro. En una ocasión me sacó de mi lugar haciéndome caer al piso y ver cómo mi puesto era arreatado por una mujer voluminosa que se abria paso entre la muchedumbre. Estando ahora de pie, en medio de aquel zoológico de gente, note como poco a poco, el animal de metal se llenaba, llegando más allá de su capacidad. El aire me ibva faltando y cad
a vez sentía más y más manos rozándome, acariciándome, golpéandome y una que otra en mi bolsillo, robándome; yo no respondí de ninguna forma, si se está en Roma, hay que comportarse como romano, así que hice de tripas corazón para que mi cara continuara con la expresión natural.
. -Háganle por la mitad, háganse pa' atras!- Gritaba desesperado el conductor panzón y de camisa semi abierta - La voz de mando del horrible hombre nos hizo saltar asustados y casi todos corrimos deseperados para atrás, buscando al menos un lugar pequeño dónde meter nuestra existencia. Tres valientes hombres - probablemente caballeros de la mesa redonada por su inocencia y valentía- mantivieron su posición al frente, en la linea de fuego, casi rozando la palanca de la bestia plateada. De nuevo el hombre gigantesco les dice: "que para atrás!". Uno d elos caballeros abrió su boca con suavidad y exclamó - "no hay más para atrás, qué no ve?!- El otro apoyando a su compañero gritó: "póngale segundo piso". El tercero valientemente exclamó: "A lo bien, sino devuélvanos lo del pasaje, no sea avaro, ya no meta más gente". Enrojeciéndose un poco más el conductor les respondió algo acerca de su progenitora - lenguaje alterado para protección de mentes inocentes y menores de edad- El conductor malhumorado terminó siendo más rojo que el rojo mismo, saltó, grito y no teniendo más opciones para descargar su ira, tomó un tenedor gigante y con rayos dorados que salían de éste, desapareció a los valientes caballeros; mientras todo esto ocurrío, dos erupciones aparecían en su cabeza y crecían pareciendo cachos de un ternero recien nacido.
Mi susto no tenía límites, tal vez me encontraba frente a frete con el mismo.... no, no podría ser él... Con desespero intenté salir de automóvil, pero la densa masa de gente no me lo permitía. Mil ideas pasaban por mi cabeza - debí hacerle caso a mi mamá, voy a morir en este bus - y de nuevo intentaba calmarme sin mucho éxito. De repente un ritmo extraño nos invadió, nos llenó de miedo y angustia, sonido de tambores, de acordiones... Mensajes con dedicatorias a compadres... eran LOS DIABLITOS, este hombre no tenía verguenza, se desenmascaraba frente a todos... EL DIABLO CONDUCE BUS!!!!!!!!
Para mi amigo y compañero de bus...
a vez sentía más y más manos rozándome, acariciándome, golpéandome y una que otra en mi bolsillo, robándome; yo no respondí de ninguna forma, si se está en Roma, hay que comportarse como romano, así que hice de tripas corazón para que mi cara continuara con la expresión natural.
. -Háganle por la mitad, háganse pa' atras!- Gritaba desesperado el conductor panzón y de camisa semi abierta - La voz de mando del horrible hombre nos hizo saltar asustados y casi todos corrimos deseperados para atrás, buscando al menos un lugar pequeño dónde meter nuestra existencia. Tres valientes hombres - probablemente caballeros de la mesa redonada por su inocencia y valentía- mantivieron su posición al frente, en la linea de fuego, casi rozando la palanca de la bestia plateada. De nuevo el hombre gigantesco les dice: "que para atrás!". Uno d elos caballeros abrió su boca con suavidad y exclamó - "no hay más para atrás, qué no ve?!- El otro apoyando a su compañero gritó: "póngale segundo piso". El tercero valientemente exclamó: "A lo bien, sino devuélvanos lo del pasaje, no sea avaro, ya no meta más gente". Enrojeciéndose un poco más el conductor les respondió algo acerca de su progenitora - lenguaje alterado para protección de mentes inocentes y menores de edad- El conductor malhumorado terminó siendo más rojo que el rojo mismo, saltó, grito y no teniendo más opciones para descargar su ira, tomó un tenedor gigante y con rayos dorados que salían de éste, desapareció a los valientes caballeros; mientras todo esto ocurrío, dos erupciones aparecían en su cabeza y crecían pareciendo cachos de un ternero recien nacido.
Mi susto no tenía límites, tal vez me encontraba frente a frete con el mismo.... no, no podría ser él... Con desespero intenté salir de automóvil, pero la densa masa de gente no me lo permitía. Mil ideas pasaban por mi cabeza - debí hacerle caso a mi mamá, voy a morir en este bus - y de nuevo intentaba calmarme sin mucho éxito. De repente un ritmo extraño nos invadió, nos llenó de miedo y angustia, sonido de tambores, de acordiones... Mensajes con dedicatorias a compadres... eran LOS DIABLITOS, este hombre no tenía verguenza, se desenmascaraba frente a todos... EL DIABLO CONDUCE BUS!!!!!!!!
Para mi amigo y compañero de bus...
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