martes, febrero 28, 2006

Angela dice: les choses de la vie

Alguien escribió esto el 18 de Septiembre del año pasado:

“Ahora soy el recuerdo de algo que no se sabe si ocurrió, me muevo entre una oscura niebla que no me deja ver un metro mas allá de donde estoy.

A tientas voy buscando pruebas de que en algún momento fui feliz. Y no miento, aparecen en mi mente flashbacks absurdos que me hacen dudar de esa búsqueda, pero en mí quedan rastros de un amor que debió nacer por alguna razón. Y por ese amor que no murió ni siquiera cuando se rompió el corazón que lo contenía, juro que encontraré esas pistas que no puedo ver pero que andan tiradas por ahí y haré mi reconstrucción de los hechos. Escribiré la receta y la guardaré con recelo. Instalaré cámaras de seguridad por todas partes (por si la memoria falla), enviaré una nave espacial con toda esa información para que vuelva en unos 5622 millones de años (justo para cuando esté en una edad digamos, mas o menos madura) y me lo recuerde, si acaso fui tan irresponsable y lo olvidé. Y cada vez que sea absolutamente necesario aplicaré ese método que instituí cuando lo tuve a mi lado, por que no puedo imaginar otra forma de amar mas apropiada que esa."

Y justo ayer, esa misma persona no podía dejar de escuchar I feel much better de Charly García, sintiendo como cada nota que recorría su cuerpo expresaba a la perfección lo que sentía en ese momento.

Si eso no es superar la tusa entonces no sé que demonios es.

jueves, febrero 02, 2006

Liza escribe: Historias de un día sin carro I

Érase una vez una mujer muy bien vestida, con sus jeans de ***, marca conocida por los habitantes de la tierra maravillosa de trancones y lluvias, con sus tenis de última generación para no cansarse, pues ese fatídico día tendría que abordar el temible y desagradable SERVICIO PÚBLICO. Con una pequeña criatura pegada a su cuerpo- a semejanza de las antiguas indígenas que se cargaban el chino a la espalda para ir a terminar con las labores, obvio que ella la llevaba era en la parte delantera -. Se dirigía a terrenos bárbaros, ya con el previo conocimiento de que en cualquier momento el recién y bien peinado pelo de su pequeñita criatura, podría ser despeinada por la infección centruna (jeje, me gusta inventar palabras). Procuro no vestir a su criatura demasiado elegante para no llamar la atención, y con la intención de burlar a los demás, y pasar desapercibida en el TP (transporte público, no lo nombro más, porque tiene el mismo efecto de beattlejuice) se puso un saco ancho, que no permitía que se le viera la reata que tanto había luchado por conseguir para lucir, y ahora solo hacía efectos prácticos. Salió de su casa entre felices cajas llenas de ropa y ansiosas por partir. La meta principal, la misión era la de conseguir aquellos accesorios criaturezcos, necesarios en todo el país, excepto en ciertos lugares costeros, donde la vergüenza ya no existe. La llegada al lugar no fue gran cosa, había logrado uno por uno los puntos de la lista que le permitirían cumplir la primera parte de la misión. Se había subido en la bestia verde (es difícil ser una bestia verde, ya verán), se había sentado en una silla de bestia verde – amarillo por la condición criaturezca (de lo contrario y con suerte le hubiera tocado sentarse en una silla de otro primario), y miró por la ventana con algo de nerviosismo cuidando de vez en cuando a su colega, el canguro situado bajo la criatura, pues ese tenía una de las cosas principales para el cumplimiento de la misión. Una vez salió de la bestia verde, se subió en el monstruo primario, y se volvió a sentar en una silla igual. Se sentía algo insegura porque no iba sentada en el cafecito de cuero gris, pero se iba haciendo a la idea mientras acariciaba a la criatura, que emocionada movía sus extremidades inferiores al compás de los vaivenes del monstruo. Una vez se bajó del monstruo, miró a lado y lado para cruzar los valles de cemento, los de rayitas por la mitad, corrió un poco por el sonido de uno parecido al cafecito. Caminó diligente y directamente a la tienda de accesorios, ya con la criatura algo molesta, y unos ruidos internos producto de una necesidad natural igual a la de la criatura, solo que más grande. El sol hacía sus estragos en medio de los habitantes centrunos, y en las dos invitadas también. Había logrado más d e la mitad de la meta, y la sonrisa le brotaba naturalmente, además de que las lágrimas de felicidad le querían atravesar el rostro y le costo bastante disimular las muestras de gozo. Se subió y bajó de el monstruo primario sin mayor novedad, y hasta logró, entre una multitud grande sentarse en una de las sillas ya mencionadas en la bestia. Su viaje había sido casi satisfactorio, excepto por el calor que ya le llegaba a la cabeza a la criatura, y las ya mencionadas necesidades mutuas. Estaba próxima a llegar a su destino final, hasta que el cerebro de la bestia decidió no introducir más en su interior. Los ciudadanos molestos y aburridos del tedio de todos los días, quisieron hacer algo interesante, como mandar criaturas un poco más grandes de la ya mencionada a hacer frente ante la bestia. La mujer intentaba guardar un poco la cordura, pero sus intentos eran vanos con los gritos de la claustrofóbica criatura. Un hombre gritaba afuera ¡justicia!, y otro a dentro le pedía sensatez, el de afuera se salió de sus cabales y con palabras soeces y puntapiés dirigidos a la bestia, quería tumbarla junto con otros seguidores de “la secta del día sin carro”. ¡Prudencia, imbécil!, gritó desesperada la mujer, y el hombre se empeñó más en recordar y repetir todas aquellas palabras soeces que su entorno le habían enseñado en sus días de vida –que habían sido largos y complicados-. La mujer sin poder soportar más, y no sabiendo tanto del léxico utilizado, se salió de su posición, se le olvidó lo aprendido en años, los modales, y la mente abierta y asustada de la criatura, e inventó palabras toscas que gritaba afuera. Calma, le pedían los otros vivientes dentro de la bestia, y la criatura sorprendida, solo observaba. Cuando la inspiración paró, la mujer gritó al hombre de afuera “tenés cara de ratero”, y los seguidores suyos dentro de la bestia gritaban a unísono “¡ratero, ratero!”. Una vez la policía llegó a ayudar a la bestia, la mujer llegó a su destino, se peinó, acarició a la criatura, se cargó a hombros la bolsa negra que contenía 120 de los accesorios por los que había ido al lugar centruno, y afirmó, cuán bárbaros eran los humanos en situaciones de alta adrenalina. Ya mañana se pondrá otro de sus jeans ***, pero esta vez con la camisa **** y mostrará la reata que quería mostrar el día anterior, y saldrá a dar un tranquilo y común paseo con la criatura montada en el caballo amarillo y verde. FIN

miércoles, febrero 01, 2006

Ángela escribe:Una entrevista virtual o como hacer que la gente se enfurezca

ENTREVISTA VIRTUAL CON L.J. ARIZA

Periodista: Bastante esquiva a los medios resulto ser usted. Le agradecemos que haya decidido concedernos esta entrevista.

L.J. Ariza. Nonononono!! Las gracias son para ustedes por tenerme en cuenta y, contrario a muchas otras publicaciones que prefiero no nombrar, querer hacerme una entrevista sin ese tipo exigencias que en estos tiempos les hacen a esas pobres muchachitas que sólo buscan un algo de popularidad dentro del jet-set. Ya sabe usted, los tiempos están muy duros y las personas hacen cualquier cosa por llamar la atención: algunos juran por sus madrecitas haber tenido un encuentro del tercer tipo, otros participan en un reality, otros aseguran otros cuatro años de mandato y otros, y esos si merecen todo mi pesar: abren un blog en Internet,

Periodista: Bueno, entremos en materia. Cuéntenos ¿Cuál es su color favorito? ¿Cuál fue el primer libro que leyó y el primer cd que compró?

L.J.Ariza: ¿Pero qué tipo de preguntas son esas?? Todos los que me leen saben que mi color favorito es el color esperanza!!! Yo pensé que esta era una publicación seria y que me iban a preguntar acerca del éxito de mi trabajo!!. Pregúntenme cosas que en realidad les sirva de guía a todos estos jóvenes que andan por ahí perdidos, sin saber en qué creer. Pregúnteme cosas como: ¿cuál fue el primer lib... mmmrrrj ¿Que cual era mi color favorito y que mas?

Periodista: ¿Que cuál fue el primer libro que leyó y el primer cd que compró?

L.J.Ariza: Bien, el primer libro que a mis tiernos 5 años cayó en mis manos -y espero no sonar a reina de belleza - fue “El libro gordo de precálculo de Petete”. Debo decir que después de leerlo, ante mi se abrió todo un mundo de... como decirlo... es como si usted entrara al capitolio nacional con oscuras intenciones y en la requisa le preguntaran si lleva algo de metal, y es ahí donde usted se halla en esa disyuntiva que sin duda alguna consiste en aquello que al final es la vida misma... ¿me entiende?.

Periodista: Correcto, ahora... ¿el primer CD, que me imagino es de su artista favorito?

L.J.Ariza: mi primer cd fue una recopilación de éxitos de Ana y Jaime... se acuerda? Esos que cantaban : “... café y petróleo, cumbia del mar...”. Y se equivoca, no son mi grupo preferido. En realidad sólo me gustó esa época del grupo, mas adelante cuando consiguieron fama y su estilo se volvió mucho más progresivo, los discos que vinieron me parecieron detestables y adelantados a la época, y no volví a escucharlos. Y si lo quiere saber, el artista que tiene toda mi admiración es ese gran poeta que nos regaló Guatemala: Ricardo Arjona.

Periodista: Bueno, le agradecemos que nos haya recibido y haya sido tan generosa con nosotros, pero el tiempo es muy corto y...

L.J.Ariza: COMO QUE EL TIEMPO ES MUY CORTO??!! ESTO NO ERA PARA UNA REVISTA?? DONDE ESTAN LAS CÁMARAS??!! ES QUE MI PLATA NO VALE???

Periodista: Cálmese por favor, podemos negociar y publicar algunos apartes de su novela junto con la entrevista, para que los lectores se animen a comprarla.

L.J. Ariza Esta bien, siendo así, si. ¿Cómo me dijo que se llamaba la revista... Diners?

Periodista: No. Dini, del grupo Diners.

Agradecimientos

A Yamid Amat, por enseñarme esta manera tan seria y eficaz de hacer periodismo.

A L.J. Sin ese invaluable material que me das en el transcurso de los días, esto no hubiese sido posible.

Al creador del dicho: “tirar la piedra y esconder la mano”, por tanta sabiduría con tan poco presupuesto.

Espere mas entrevistas virtuales con otros personajes notables!!

domingo, enero 29, 2006

Angela escribe: hoy hace cuatro años

Hoy la celebración es con 0% de alcohol y 100% de hidrato de carbono y decoración rosa.

Brindo por cada uno de tus anhelos y sueños. Aquellos que aún no toman forma, pero que están ahí, a la espera de cumplirse a cabalidad.

Sobrinita, te quiero tanto que no sé si podría quererte mas. Gracias por estos pocos años de existencia. Gracias por regalarme tu inmensa dulzura y por mostrarme que en tus ojos esta todo lo que se necesita para ser feliz.

sábado, enero 28, 2006

Liza escribe: hoja por hoja de generaciones

El abuelo, ya desde hacía tiempos remotos, andaba en la onda de sentarse todas las tardes en su mecedora a leer el periódico hoja por hoja, aún sin importar si no le interesaba 'x' o 'y' cosa, ya era costumbre y se obligaba a sí mismo a leer todo, aún sin interés. Desde mucho menos que tiempos remotos, el nieto se había dedicado a ver cómo su abuelo leía el periódico, hoja por hoja, aún cuando no le interesaban muchos de los artículos; lo veía leer sin convicción y haciendo la misma cara que hacía el nieto al tomarse la sopa verde de espinacas y zanahoria, engullía los últimos pedacitos del papel que al final del día le cambiaba el color de los dedos. -Oiga abuelo. -Diga mijo- responde el abuelo algo enojado por la interrupción -. -¿Por qué lee el periódico completo, hoja por hoja, aun cuando no le gusta lo que lee? -¡No sea bruto chino!, ¡no parece familia mía!. pues para aprender más. -Pero abuelo... Con algo de impaciencia, el abuelo dobla el periódico del que ya quería retomar la lectura. -Diga chino. -¿Y cuando uno aprende lo que no le gusta, si aprehende? El abuelo se encuentra en la disyuntiva de ver "qué es más elevado para el espíritu", decir al verdad y encontrarse ante el lío de buscarla y cambiar la rutina impuesta desde los años de jubilación, o guardar el orgullo y la superioridad delante de un mocoso. -No pregunte pendejadas. - Osea que no - murmura el pequeño - - ¿Qué fue lo que masculló por allá? - Que si me presta una hojita para leer. El abuelo, para evitarse otra de la discusiones con el niño, decide tomar con delicadeza la primera hoja y separarla de las demás para entregársela. Cambiaba años de costumbre, de no prestar partes del periódico sin antes haberlo leído hoja por hoja, aún las que no le interesaban, hasta terminar el periódico. El niño se acuesta en el sucio suelo, y empieza a leer los titulares, sin sentir mucho interés por ninguno. Ve a su abuelo sentado en la mecedora y trata de poner la misma cara de tortura mientras lee lo que no le interesa - que es casi todo - pasa por cultura, educación, horóscopo, guerras, religión, pobres, economía, caricaturas y hasta todas y cada una de las ofertas de los clasificados, pensando en qué haría las mujeres que aseguraban estar calientes... -Pobres mujeres, deberían ir a un médico, con esa fiebre nadie las va a contratar, qué tal sea una enfermedad contagiosa o algo así-. El pequeño termina el periódico, sin sentir que sabe un poco más del mundo, a decir verdad, la mitad del tiempo estuvo pensando en qué estarían dando en la tele en ese momento. Su abuelo aún no termina de leer, y ya a la luz de una vela, y dentro de la casa, en su mecedora, se siente humillado por la rapidez del pequeño. El niño espera a que su abuelo termine y se acuesta a dormir, con dudas, inquietudes y el sentimiento de haber desperdiciado un día detrivial televisión por leer pendejadas. Un nuevo día viene con su respectivo sol, y el abuelo comienza el día con el periódico que acaban de dejarle en el buzon de pato, y una a gua de panela recién preparada por la abuela. Comienza a leer hoja por hoja, aún las que no tiene ninguna importancia para él, aún la de inglés que no entiende, porque es importante terminar el periódico y no dejar de aprender nada, aún cuando uno quiera saltarse los pedazos... ¿O será que cuando uno lee sin interés no aprende? El nieto se levanta un poco más tarde que sus abuelos, bueno, mucho más tarde que sus abuelos. Cumple con la promesa del anterior año nuevo, de cepillarse los dientes y lavarse la cara antes de ir a desayunar desesperadamente, no sin antes abrazar a la abuela y oler el delicioso olor de chocolate con naranja y pan recién hecho. Voltea a ver a su abuelo en la mecedora leer el periódico, página por página, en orden, queriéndose saltar más pedazos, pero sin hacerlo... auqnue mientras lee mira de reojo a los vecinos que andan comprando cosas cada rato... Deben ser narcos. El nieto no se resigna a perder un día má s de juego, pero como por esos lado no conoce a nadie, decide dedicar sus 45 minutos de baño con agua tibia en la tina de lavar la ropa a pensar en qué hacer ese día, como última opción estaba la de pegarse al televisor todo el día, pero esa sería una medida desesperada; el día anterior la había pasado mal leyendo la realidad del mundo, la actualidad y la fursilerías que escribían una cantidad de babosos. A los dos lados de la mecedora de la mecedora del abuelo, hay ganchos metidos en la pared, y aún con cemento poco decorativo por los lados. El niño cuelga una hamaca, y le hace gestos al abuelo para que se corra un poco y ninguno de los dos salga incomodado. Con los guantes que su padre usaba en los días de ciclista, se mete entre el antigüo cuarto de la sobrina de una amiga de la abuela, que se quedó ahí un tiempo y cuando se fue se le olvidó volver por la biblioteca; busca algo y no sabe qué entre todos lo libros, hasta que encuentra uno, el de título menos ridículo, lo desempolva, y se lamenta por la mente empolvada de la antigua dueña de los tesoros de papel. Se asegura en las pastas que no vaya a tratar de algo de lo que trata el periódico de su abuelo, y una vez superadas todas las espectativas. Corre a la hamaca y se mece un rato, se levanta luego, busca entre las cosas de la sobrina de la amiga de la abuela, un separador de hojas que le ayude a su nuevo hobbie, y encuentra uno casi nuevo aunque viejo, con notas de amor; el niño se queda abrumado pensando en el empolvado corazón de la mujer que abandonó el separador, pero se olvida pronto y vuelve a la hamaca a balancearse otro rato, hasta que se decide a abrir el libro y empezar a leerlo, las hojas que no le importan o no le gustan las pasa sin piedad, en el orden que se le antoja, aunque aparentemente no tengan sentidso las palabras, y en un cuaderno de hojas amarillas, de su padre tal vez, escribe lo que le gustaría cambiar, y escribe la novela otra vez, si es necesario y cuando crezaca se va a dedicar a buscar a los escritores para ayudarles a cambiar los libros, y a recoger los ejemplares que no estén actualizados. -Ola miijo - le dice el abuelo-. -Pere, pere que termine esta página... Dígame -Mire que los vecinos se compraron otra vaina, o es pesada o es delicada porque la andan cargando como de a siete. -Es como un televisor, abue. -Pobre gente. -Quienes abue? -Ellos, mijo, ellos. -aaaa

miércoles, enero 25, 2006

Liza escribe: Sueños?

De ninguna forma podías ser real. No podía ser cierto que corriéramos de la mano por bulevares desconocidos, inexistentes tal vez, escondiéndonos de no recuerdo qué, para al final notar que solo querías mostrarme los panatalones bombachos a media pierna y con tirántas que estabas dispuesto a usar todo un día, todo un siglo, solo por verme sonreir. Fue ahí donde ya no pude evitar darte el primer - creo - beso; ese mismo que me sñaló que eras quién eras, pero que igual solo te puedo encontrar donde te encontré ya. Sigo peleando con la vida para que pueda confundir de nuevo la realidad (?), por rozar y no sentir tu pelo negro, por sacarte de donde estás y traerte a esta trágica fantasía(?) en la que vivo. Mientras no sé qué es de verdad y qué no, sigo mirando tus ojos que me miran mirándote, y grito que odio que te me escondas en el bulevar en donde aún estarás midiéndote los pantalones sin decidirte qué color te queda mejor, o menos peor. Te odio por cerrar mis ojos cuando me llevaste al sitio del que ahora no encuentro la dirección. Déjame quedarme una noche (?) más en aquel lugar, hasta que vuelva a salir el sol(?) o la fantasía me joda otra vez y me aleje de la torre... te acuerdas?

martes, enero 24, 2006

Liza escribe: de la creatividad

En el Museo Nacional, andan mostrando al mundo todo lo que la costa hizo, desde el vallenato más conocido hasta el traje que Gabo usó en el premio Nobel de literatura. La costa, tierra hermosa, calor divino, y la brisa... A ver a quién no le gusta el cuento. La verdad, la mayoría de las veces en que uno va, se queda en el hotelito con snacks y buffet, con barra libre (para los que les interesa), paseo a los lugares turísticos, y de vez en cuando una paradita para comprar pendejadas en una tienda que aprovecha el sitio para cobrarles mucho a los extranjeros - que a ver si vienen algún día con alguien que les indique dónde queda San andresito y cómo carajos le hacen para negociar como paisas - pero bueno, a lo que voy es que falta una vuelta más cuando se visita la costa. La vuelta que falta es la vuelta por los sitios que sí son Cartagena, de Santa Marta y similares, de donde vienen los que gritan "el mango, el mango", los que venden raspados hechos con quién sabe que tipo de hielo (la última vez me enfermé), y las mujeres que insisten TANTO por hacer un masaje o la conocida "trencita" que estuve a punto de llegar a bogotá llena de Chaquiras, no de Shakiras, porque como que allá ni la nombran ya. En fin, me bastó en estos días sentarme a hablar con Don Manuel José, que quede el DON bien grande, que a sus 75 años todavía trabaja para comprarle las medicinas a su hija deprimida, y se corta cada rato pelando los mangos, y untada su cajita de sangre. Sonríe con sus 7 escasos dientes en toda la boca y no recibe propina, toca rogarle... O doña Emma que camina a las 5 de la mañana para llegar rápido al hotel a hacer lo que los huéspedes no hacen, limpiar la habitaciones. Mira pues que los costeños no son tan perezosos, o al menos, no todos. Y mira que la costa no es tan hermosa, es como la fruta hermosa por fuera y podrida por dentro. Sigue siendo mejor dejar a los niños sucios en la calle, jugando futbol con una pelota hecha de medias rotas, a veces sin siquiera ropa (por el calor, claro), con cuerpos casi que africanos, sin estudios... Todo esto para tener con qué pelear una guerra que no lleva a la paz, para entrenar gente que no hace nada, y OBVIAMENTE, para que la gente tenga más creatividad, porque cuando la pobreza acosa, la originalidad surge... Si no me creen, vayana al Museo Nacional, o busquen en GOOGLE "artista costa colombiana", y verán la mano de gente que aparece, en especial los venidos de Barranquilla.

lunes, enero 02, 2006

Angela escribe: de agüeros y otros demonios

Dicen que los primeros doce días del año son cábalas (otros las llaman cabañuelas, pero a mi esa palabra me suena a producto de tienda de abarrotes “de principio de le tengo cabañuelas, arroz, tajadas, y tomate en rodajas con carne o pollo”).

Resulta que esos doce días corresponden a cada mes. Por lo tanto, lo que haga el día de hoy 2 de enero, se verá reflejado durante todo el mes de febrero.

Señores, tendré cero emoción para enero y febrero, por esto recibo propuestas para , desde mañana mismo, montar en parapente, animar con mi presencia alguna parranda o asaltar un banco… lo que sea, me urge!!

viernes, diciembre 30, 2005

Ängela escribe: servicio ejecutivo

Oiga Rodríguez cómo le ha cambiado la vida desde que se consiguió ese trabajito en esa multinacional. Hay que ver lo repuestico que está … “la buena vida, la buena vida” dirá usted y yo pensaré para mis adentros que usted es ese tipo de persona a la que no me quiero parecer.

Si dejo escapar alguna mueca de disgusto usted pensará que la envidia me corroe. Entonces no gesticularé palabra y no haré ningún tipo de expresión facial distinta a mi gesto referencia monalisa para que la cosa quede así no mas y usted diga para sus adentros “i’m king of world!!!” mientras, orgulloso destapa una de las botellas de Chivas que le regaló el jefe, que a juzgar por lo que usted comenta, lo quiere como a un hijo bobo y eso segurito que lo tiene en mente para el testamento.

Mientras usted relata algún incidente de la oficina que les causará algunas risas forzadas a los presentes, pondré mi sistema en suspensión y me dejaré llevar a su lugar de trabajo, veré la cordialidad con que le pide un tinto a Martica, la señora que, pobrecita ella, tiene que sostener a tres niños sola, por que el marido la abandonó cuando nació el primero. Usted piensa que Martica es chismosa, oportunista, envidiosa y un como buscona (obvio, con sumercé Rodríguez) y por eso usted se limita a pedirle el tinto y a hacerle un chiste para que ella lo piense dos veces antes de difamar a un señor tan querido como usted.

Usted se sienta en su cubículo de 1.20 x 0.80 metros, no sin antes saludar a Pinzón que resulta ser su mejor amigo, debido a que el jefe de personal le hizo algunas pruebas técnicas, le estudió la hoja de vida, determinó que era la persona que buscaban para ese puesto, se lo puso en el cubículo de al lado e inevitablemente tuvo que nacer esa bonita amistad. Amistad que tiene sus puntos mas altos de espontaneidad en la hora del almuerzo, donde rajan del imbécil de García, del último ridículo que hizo con el jefe, de la plata que les debe a cada uno, de la borrachera que se pegó en la reunión de navidad, pero que de resto García es un buen tipo.

En el fondo usted Señor Rodríguez considera que si Pinzón tuviera la mitad de talento que tiene García, podría merecerse el cargo que de puro de buenas se consiguió en esta empresa, que a pesar de los torcidos que usted tiene que cubrir, es muy respetable. Por que si de usted dependiera, no emplearía a Pinzón ni para desocupar las canecas de basura… pero igual Pinzón es buena gente.

Pinzón es un buen amigo. Ojala nunca sepa en el concepto de persona mediocre, abusiva, pusilánime y falta de carácter en que usted lo tiene. No se le olvide que le va a hacer el favor de llevarlo a la puerta su casa en esa carcacha que tiene cuando termine la fiesta de integración que programaron con motivo del aniversario la empresa. Si, la misma reunión que tiene loca a su esposa pensado en qué se va a poner, por que ese es todo un evento para ella, como usted no la saca ni a hacer mercado los fines de semana. Esa salidita es un gran aliciente para ella, ya que su odiosa rutina lunesaviernesde8:00a8:00 lo agota tanto que no tiene aliento ni para tocarle un pelo a la pobre cuando llega a la casa y ojo Rodríguez, esa barriga ya no le permite ver sus propios pies.

Uy! Rodríguez, dentro de poco me darán un diploma y me haré acreedora a una vida como la suya, no tengo salida. Pero a diferencia de usted la llevaré con tanta dignidad, tendré tanto respeto por las personas y sobre todo, haré tanta resistencia para no dejar entrar a mi casa, ni a mi mente a esa empresa contratante con toda su parafernalia, que con toda seguridad y por la providencia Buda no voy a durar el mes de prueba.

miércoles, diciembre 28, 2005

Liza escribe: Memento, un cuento raro

Siempre habían de recordarlo porque no recordaba. Aquello de ver un rostro, estar seguro de que lo había visto en algún lado, que no era un personaje más del cuento pero que ni idea de quién carajos era… eso era lo que pasaba muy frecuentemente.Nadie le prestaba demasiada atención a la pendejada del hombre, igual resultaba muy gracioso cuando olvidaba algo demasiado lógico, como que los martes tenía que ir por lo de su pensión - a él no le escribían a la casa ni le consignaban en cuenta sino que le tocaba ir que donde el amigo del amigo de la mamá a que le entregara un par de centavos que le mandaba de España – y lo más preocupante es que no notaba la falta de dinero hasta el viernes, cuando siempre el dizque sobrino – eso decía el pelado, él no se acordaba, y como le daba vergüenza no le preguntaba- le pedía que tío que si me ayuda con lo de las onces de la próxima semana que mi mamá no tiene, y el hombre que se mandaba la mano al bolsillo y para sorpresa del lector y de él mismo – del pelado no porque ya conocía al hombre - no tenía un solo centavo, y era por eso que había pospuesto lo de desayunar y no recordaba siquiera que tenía que almorzar y a eso se debía el infinito dolor de estómago que le llegaba hasta la cabeza a las ya muy 3 de la tarde, y no era migraña sino una úlcera ya avanzada, bien avanzada… todo cuestión de la cuestión de la memoria que no le servía para medio carajo y la vaina más grave es que ni idea si tenía que tomar o no pastillas, porque pastillas tenía por toda la casa, lo grave era no saber quién las había recetado ni para qué. El cuento es que un día resultó en el parque y le pareció buena idea hablar consigo mismo en voz alta, qué mejor que un lugar lleno de árboles – o arbóles jeje- y de naturaleza para hablar consigo mismo seriamente, encontrarse más profundamente como los cabezas rapadas esos que andan en chanclas y no me acuerdo cómo se llaman y saber que qué es lo que pasa mijo, que es esa olvidadera tan verraca hermano que ya me está mamando, que ya no me acuerdo si cuando chiquito era niño o niña, póngase las pilas ola que qué va a ser cuando esté más viejo y se levante y no sepa a qué hora carajo se casó, tuvo hijos y vienen ya lo nietos a desearle que feliz cumpleaños abuelito… y ahora que se piensa mejor ¿será que tengo un chino por ahí botado?. La vaina se agrava a cada instante, pues sucede que a nuestro héroe se le olvidó que había ido al parque acompañado de su mejor amigo - o al menos eso decía el amigo – y este hombre que le dice que se calme hermano, que las cosas con calma que de chiquito había sido machito machito y hasta le cascaba a los vecinitos, y que fresco parce que no tiene hijos, y como que todavía es virgen y que se la tome con calma hermano, y que más bien aléjese un poquito hermano que de pronto se prende, como en ese pueblo, Macondo, yo si escuché en las noticias parcero, la vieja esa que desfila dijo que en Macondo les había dado esa infección y que lo jodido hermano, es que se le prendió a todo el mundo y les tocaba ponerle papelitos a las cosas ¡hermano! ¡Pilas pues y nos vemos cuando se le pase! ¡Oiga y que se vea ese documental de Memento parce que ahí muestran a un man igualito a usted! Y este héroe nuestro que se va cantando por la calle… Memento, memento… Ola y ¿si fui al fin por la plata?... no, no, no concentrado carajito que no ve que se le olvida el nombre del documental, mejor lo anoto: Señor, señor, si, usted, el del costal… hermano présteme un esfero y si tiene un papelito, señor, pero no corra ola que necesito… bueno memento, memento…

viernes, diciembre 16, 2005

Ángela escribe: EXIJO LA DEVOLUCIÓN DE MI DINERO

Haciendo un análisis exhaustivo del uso que le he dado a mis 23 años de existencia pude determinar que:

  • He pasado de 2/15 de mi vida buscando nombres de famosos en el directorio para llamarlos en mis madrugadas de insomnio.
  • 1/6 simulando frente al espejo la operación estética que nunca me practicaré en la nariz.
  • 1/8 escuchando una y otra vez la misma canción
  • 1/4 dormida
  • 1/3 frente a un televisor
  • El 1/60 restante lo he ocupado en actividades de menor importancia que llamaré Varios

Me tienen sin cuidado esos dos quinceavos porque sé que algún día daré con uno de los novios de Daniela Franco y seré feliz.

Me preocupa sobremanera haber gastado tanto tiempo viendo televisión, me entristece ser una avergonzada testigo de la exitosa carrera de Julio Jiménez en la pantalla chica. Recordar programas de los que pocos conocieron su existencia. Cargar con la cruz de ver cuatro veces cómo Candy se enamoró de Terry Grandchester (¿se escribe así?). Entre otras muchas experiencias que me ofrecieron mis nanas Canal 1 y Canal A.

Constantemente estoy renegando acerca de la existencia de Dios, hago pataleta si me obligan a ir misa y ni que me nombren una novena, pero lo que no puedo negar es que el diablo existe y que además es bien puerco.

Lejos están los padres de imaginar que mientras llenan su ausencia con horas y horas de televisión, siembran en sus hijos la semilla del mismísimo demonio.

Tiene que ser obra de Satanás que las niñas de mi generación crean en el príncipe azul. Claro, ellas afirman no creer en “ese cuento”, pero: ¿cómo se explica que se molesten por que el novio sale con los amigos y la deje encerrada y aburrida en la casa viendo Los Reyes?,¿por qué esperan el detalle que nunca llegará?¿por que el novio (rumbeo, tinieblo, o lo que sea, gente enferma que me lee) está obligado a conocer sus gustos y sus fobias? ¿Es que no le basta con sus propias fobias? para resumir: ¿por que el susodicho permanece en un altar sólo hasta que comete un error meramente humano??.

¿Por qué concebimos el amor como una matica que hay que cuidar y sino se daña?¿por que no somos libres y amamos y nos dejamos amar hasta que dure? ¿Por qué nos cuesta tanto el fin? En eso los hippies tienen mucho que enseñarnos (sólo en eso, mi concepto del aseo personal lo sigo sosteniendo). Estos hechos sólo tienen respuesta en esas tardes viendo Topacio o Quinceañera. Nos metimos en la cabeza un modelo que los hombres no están dispuestos a seguir, por naturaleza y por que ellos prefirieron salir a jugar fútbol o le fueron fieles a la cajita mágica mientras les duró el mundial de cada cuatro años.

Señoritas: aquí no hay malos ni buenos, es sólo que nos orientaron mal y nos hicieron creer en falsos estándares que traducirían felicidad. El consuelo es que no solo nos afectaron a nosotras, algunos hombres andan por ahí viviendo su propia telenovela… conozco a uno de concurso.

A mi nadie me dijo que el antagonista no es que fuera malo, sino que todas sus marranadas eran para llamar la atención por que el autoestima no le daba pa’mas y buscaba quien lo apapachara. Que la protagonista no era el modelo a seguir y que ser una solapada en la vida real no paga. Que el tipo puede querer a la vieja pero que si se le presenta el papayazo no lo va pensar dos veces. Nadie me indicó que el final de Gaviota y Sebastián tenía contraindicaciones. Nadie me dijo que el amor de las novelas es un mal chiste.

Lo sé, pequé por ignorante. Ahora es tan obvio que da risa. Por eso exhorto a quienes leyeron toda la carreta anterior a apagar los televisores, en el mejor de los casos a agarrarlos a patadas, a salir a la calle y romperle un vidrio a la vecina que nunca devolvió el balón, a darle un beso a esa persona que les daña los pensamientos sin esperar un matrimonio feliz, a mirar al cielo por horas y resistir la tentación de ver a todos estos retrasados de la farándula hacer el ridículo de sus vidas, a ocupar la mente (sin tirársela, claro) en lo que sea menos en un programa de televisión que no les aportará nada y a vivir y dejar vivir con los pies bien puestos sobre la tierra.

Conciudadanos: las posibilidades son infinitas. Si, el daño ya nos lo hicieron, pero la basura que nos venden no conoce límites, nos impide ser felices y podríamos estar peor.

Datos adjuntos

Las anteriores cifras estadísticas suman 1, gracias al gentil auspicio de voyage 200 otro producto de texas instruments, no acepte imitaciones.

Por andar posteando esto no le recé al divino niño, me voy a condenar.

Esto de armar revoluciones agota muchísimo, me voy a dormir.

sábado, diciembre 10, 2005

Liza escribe: de la extradición

Bueno, el tema se puso de moda. Te portas mal y te mandan al carajo. A otro país donde te tratan peor... o no? Y si te portas bien? Igual no te extradictan? No te obligan a irte a otro país? Nunca se es profeta en su tierra hasta que te vas a otro país, ganas y vienes aca por lo que ahora sí y antes no. Empecemos con casos concretos. Nuestro querido Nobel vive en México, y la mayoría de su tiempo productivo literariamente hablando, lo vivió afuera; obviamente, con recuerdos de acá, pero en otro lado. Comía lo que podía comer cuando medio le pagaban en el Espectador, y a donde lo mandaban iba con sus historias bajo el brazo dejándolas en cualquier hostal. Ese querido Nobel, que lo sacaron de su tierrita a punto de amenazas, al que lo despegaron del recuerdo de su Fermina, de sus almendros, de su clima bello... todo a punta de miedo. Y el despreciado Vargas Vila que al lado del admirado Nuñéz no fue nada. Ese gran extraditado que enviaba su polvo mágico por el viento desde Venezuela, o desde donde le permitieran hablar de lo suyo sin despreciarlo. Mercedes Carranza... cómo te apuntaron, cómo te trasladaron al lugar de donde ya no volverás en mucho tiempo... Extradición por miedo, por política, por ideales, por la pluma, por la mente, por el corazón, por la boca... Si te portas bien... y si te portas mal... igual te extraditan, te obligan a dejar los parajes hermosos... por el hambre, la tristeza, la desolación, la humillación, por violencia... igual te extraditan pero sin helicóptero, sin escoltas, sin un máscara como la de Hannibal, pero con una rejita en el corazón, para que no se vaya a quedar en el país, en la tierra de "paz y alegría", para que al volver se vuelva a sentir lo mismo. GANAS DE NO IRSE JAMÁS...

jueves, diciembre 08, 2005

Thats all I need

Canta, bajo la lluvia, alguien, alguien sin nadie, te oye... llorar de noche, cuando de tu alma sangras, ya no me mires así, ¿y para qué vivir, si ya no tienes fe en tu hermano, al que no amas ya? ! Ya no me digas que se siente ! si no se cambia hoy, no se cambia más... y tus hijos sabrán, que vendíste tu amor... que vendíste tu amor... Juega, juega que el tiempo huye... y cambiame por una mosca... vierte, vierte tu lágrima, sobre la absurda suerte, ya no me mires así, si no se cambia hoy, no se cambia más... y tus hijos sabrán, que vendíste tu amor... que vendíste tu amor... ! Ya no me digas que se siente... al atravesar, la eternidad... sin una gestión, desde tu corazón... ! Tu sombra da, contra el muro, al que quiebras, en múltiples ecos... y acércate, y ahuyentarás... el desastre de mi alma, que sueña... Bebe, bebe, desde el columpio... el agua de la miseria... y saca, saca de los que sufren... y quema la cruz, tan ciego, solo eres esclavo del poder... ¿y para qué vivir, si ya no tienes fe, en tu hermano, al que no amas ya? ! Ya no me digas que se siente... al atravesar, la eternidad... sin una gestión, desde tu corazón... ! si no se cambia ya, tus hijos dirán... que vendíste tu amor... ! Ya no me digas que se siente... en la eternidad... sin una gestión, desde tu corazón... ! ! Ya no me digas que se siente... ! si ya no tienes fe, en tu hermano... al que no amas ya... ¿pero qué es lo que te pasa, nene?
Agua de la miseria Luis Alberto Spinetta
Gracias Luisito.

martes, diciembre 06, 2005

Victima de su propio invento

Nunca pensé que esta frase, tan usual en mi señora madre, me hiciera tanta justicia. Sólo yo me invento una trampa para hacer caer a alguien mas y termino cayendo yo, haciendome daño hasta mas no poder. Lo que siento ahora debe parecerse mucho a lo que sintió Joseph Guillotín cuando lo mataron, solo que mi cabeza sigue en su sitio... lastimosamente.

lunes, diciembre 05, 2005

y en mi defensa...

Pues bien, se abre el blogger con un comentario chiquito y con sentimiento... jeje, suena a vallenato. He de confesar que la idea de abrir este espacio interesante fue de Ángela, y me invito porque no sabe qué hacer sin mi... Además, creo que, aunque no me consiguió el 74xx aún está buscando cómo convencerme de darle la discografía de Spears. Esto era el comentario para comenzar, a ver si meto cuentitos o pendejadas, por ahora me voy a dormir porque estoy enferma. Y todavía no sabemos cómo diferenciar nuestro comentarios... ideas???

domingo, diciembre 04, 2005

probando... uno dos tres

Decidí volver a las filas de blogger y dar la cara. Pero por si las dudas no quize volver sola. Mi búsqueda de un camarada de aventuras resulto ser larga y penosa, no encontraba quien llenara mis espectativas. Pero justo cuando comenzaba a ver todo perdido, y pensaba echarle tierrita al asunto, mi amiga Liza me dice una tarde "consígueme un 74xx y te paso toda la discografía de Britney Spears" Esa oferta llegó directo a mi corazón y no tuve opción: la invité a trabajar conmigo (no sin antes dejar claro quien iba a mandar) y ella encantada, aceptó.