jueves, marzo 19, 2009

Liza escribe: un homenaje más

Es esta una pequeña cita que quiero dedicar a aquellos seres que nos han hecho la vida de cuadritos (cabe notar que amo los cuadritos). Los he conocido de todas las clases, de altos chiquitos, gordito y flaquitos, morenitos y blanquito, pero todos ellos o al menos la mayoría hombre de capa y sombrero. Gracias por tomar la gran responsabilidad de continuar con tradiciones medievales, de ser valientes y correr la silla para que nos sentemos, abrir la puerta, aguantar el frío por ceder el saquito, por gastar aún cuando eso signique un par de días sin comer, por vestirse bonitos y afeitarse para ir a un encuentro con nosotras, por aguantar las lloradas y cambios de humor, por sacrificar horas de sueño porque nosotras las tengamos, por su paciencia y cariño cuando estamos en un mal día, por la cantidad de chocolates que nos inundan, por las flores que roban o inventan para nosotras, por la música que ponen a nuestras vidas, son el aire(aunque lo neguemos), y nuestra dependecia está ligada a los lazos que tenemos con ustedes. Gracias por ser padres, hermanos, amigos y amores, por ser ocasionales e incondicionales, por hacer cosas solo por nosotras y por una sonrisa. Por favor, no olviden ser quienes son, porque de ustedes nacen nuestras lágrimas y nuestras sonrisas. Los quiero mucho a todos parceros, un muuy feliz día (aunque muchos ni se enteren)... Y a vos, lo sabes, te amo!, Gracias por estar, por ser, gracias

miércoles, diciembre 10, 2008

Liza escribe: TRAVESURAS DE UN ÁNGEL

Miguel decía que todo lo que se hace tiene una consecuencia, y mucho duré para comprobarlo. Miguel es un ángel, alguna vez dejó de serlo, y luego lo volvió a ser; tal y como yo, pero primero. Cuando un ángel deja de ser y se convierte en un humano quedan rastros, como cicatrices, la de él es más bien una mala costumbre, es muy bocón; no se le puede contar ningún secreto. También y como muchos de los ángeles que han cambiado de estado, es muy alto, cada vez que le hablo debo mirar hacia arriba; tiene la cara un tanto arrugada, como cuando hago muecas. Casi todos los ángeles de ‘Ciudad Ángel’, conocemos el “agujero” gracias a la gran boca de Miguel:
-Hace muchos años – me contaba – existieron dos de los ángeles más inteligentes y traviesos de ‘ciudad ángel’. Sabían ellos de la existencia de una esfera llena de animales graciosos y verde por todo el lugar, lo sabían porque se asomaban entre las nubes. Como eran muy curiosos, decidieron buscar la forma de bajar – me decía bajando la voz para que otros ángeles no escucharan – y la encontraron cavando un orificio entre las nubes por las que se asomaban y en mucho tiempo nadie supo más de ellos, desaparecieron de repente. Dos de sus mejores amigos, Set y Moac, espiaban de día y de noche por el “agujero”. Lo último que se les vio hacer a estos dos en esa forma fue juntar nubes, pedazos de estrellas y un tanto de oro-
- ¿Para qué?
- Es obvio, Sarita, para crear “rayitos”
- ¿Y qué hubo de los dos primeros ángeles? ¿cambiaron como tú? – Miguel afirmó con la cabeza y luego se alejó -.
La historia de Miguel había sido interesante y había abierto mi curiosidad. Había tantos ángeles de gran estatura, todos habían descubierto el “agujero” y se habían aventado a ir por él, ¿qué se sentiría? La obsesión me siguió varios días hasta que decidí buscar “el agujero”. Fue un hermoso día de concentración de ángeles; habían muchos espectáculos, ángeles que contaban cómo habían derrotado demonios, la obra de teatro “el ángel de la ópera”, el estreno del MAMAN (museo de arte moderno angelical), y unos cuantos más que tenían a la gente demasiado entretenida como para preocuparse de un solo ángel perdido. Caminé por cada rincón que veía, por calles de oro y plata, ríos de leche, paisajes de miel y cuando estaba a punto de dejarme embargar por el sentimiento de tristeza, vi el lugar más iluminado de todo el cielo, estaba desprovisto de nubes o cualquier otro material. Antes de poder llegar a él se encontraba una fila moderada de ángeles que esperaban ansiosos por algo.
- Hola Manuel -Hacía mucho tiempo no veía a este ángel, estaba un poco más crecido que la última vez, pero no tanto, supuse que ya había entrado en “el agujero”- ¿Sabes la razón de esta fila?
- Ajá, es para ver el “agujero”, yo ya no puedo bajar por él, pero me gusta observar.
El ángel que se encontraba delante de mí, me preguntó qué clase de ‘rayito’ tenía yo –ninguno-, le respondí y escuché la risa de todos los de la fila. -Es de los mirones cobardes, no más- escuché por todo lugar. Corrí hasta llegar a mi nube personal y me envolví en ella. En un momento escuché la voz de Manuel: - Me imagino que no quieres hablar – a lo que nada respondí – Está bien -me dijo mientras ponía junto a mi nube un pequeña caja- cuando lo desees puedes ver mi presente. Lo dejé alejarse un poco para que no advirtiera la curiosidad que me carcomía, y destapé la caja de rocío de madrugada con bastante ansiedad, para encontrar en el interior dos ‘rayitos’. Corrí tras de Manuel gritando y preguntando para qué servían. El ángel se giró poniendo un dedo en su boca, sugiriéndome prudencia en presencia de otros y me respondió -lo sabrás cuando necesites saberlo-. Sin hacer más preguntas me devolví a mi nubecita y me acicalé para volver a la fila lo más pronto posible, con mis dos ‘rayitos’ estrujados en la mano. A la hora de ver por “el agujero” mi emoción fue grande al ver a dos humanos, no estaban siquiera juntos, y como un reflejo les envié los rayos, uno a cada uno. De repente se volvieron a mirar y se sonrieron. En los días siguientes la curiosidad me llevaba a ver por “el agujero”, eran tan felices en su estado mortal, se tomaban de la mano y reían a carcajadas. Un día me dormí viéndoles y desperté en un lugar oscuro y con sonido muy extraños, mi cuerpo no era el mismo. A medida que el tiempo pasaba, me salían protuberancias como queriendo dar forma a lo que alguna vez fue mi cuerpo de ángel. Solo quería volver a la hermosa Ciudad Ángel, algunos cambios resultaban incómodos y era demasiado extraños para mí; por lo que jugué con líquidos, sustancias, movimientos y algunos órganos a los que tuve acceso hasta descompensar su cuerpo, a la mujer que me cargaba, la hacía devolver lo que ingería, que perdiera su equilibrio, que se sintiera miserable, que tuviera dolor e hinchazón y todo esto para que me dejara volver a mi lugar inicial. Mis deseos acrecentaban y hallé la forma de alterar mi cuerpo para que una vez me desprendiera del hilo que me mantenía unido con la mujer pasara por el proceso que devolvía a algunos de los ángeles a la ciudad natal. Sabía que desde ese punto todo era cuestión de paciencia, por lo que me dediqué a disfrutar de la pequeña cueva tibia, y para mi sorpresa habían cosas que no había notado antes, caricias que lograba sentir a través de las duras pareces que me recubrían, dos voces cantando al unísono, aunque la más gruesa a veces me torturaba. Hermosas frases que se dirigían a mí: “princesa”, “chiquita”, “nuestra dulce y pequeña Emily”. Ahora entendía por qué no todos los ángeles se devolvían pronto, por qué crecían en la esfera. Siento agitación, mi estado de ánimo parece haber afectado la cueva, siento frío, me desespero. Mis anfitriones gritan y lloran, agujas, presiones y ahora la luz que hiere mi piel y mi incapacidad de luchar, o de siquiera moverme, sonidos que retumban en mis oídos y noto que en mi desesperación interior me herí más de lo debido. Me llevo la cicatriz de la fragilidad: me equivoqué. Ciudad Ángel nunca será tan hermosa como lo fue.

martes, noviembre 25, 2008

Liza escribe: El astronauta (Antes de leer este, leer deshojando margaritas)

Gabo y su margarita, salían a correr cada mañana. Dibujaban sus manos y sus hojas en maderos secos, bailaban la danza de la felicidad y gozaban de la vida. Gabo se extasiaba en el dulce olor de su flor y la margarita emitía los más dulces olores cuando Gabito la acariciaba dulcemente. Cada día habían cambios nuevos en la flor, aunque gabo temía que se marchitara la flor empezada a brillar y cada día de hacía más caliente hasta que el niño no la pudo tocar más. A veces se elevaba sin razón y hubo que amarrarla a la pata de la cama para evitar que volara. Una noche de aquellas la margarita perdió su forma y se elevó de nuevo llevándose consigo la cama y dejando a gabito desubicado en el suelo de su habitación y con una ventana rota por la que se habían escapado su estrella margarita y su cama. El deseo había sido temporal, pero si estrella había bajado, lo mínimo que haría él sería subir por ella aunque le tomara mucho años. De esa forma Gabo se convirtió en el mejor de los estudiantes, para luego ser el mejor de los astronautas y tener su propio cohete, en el que ahora visita a diario a su estrella margarita, quien tiene para el cada día un desayuno espacial.

Liza escribe: Más de una flor (Antes de leer este, leáse dehojando margaritas)

Gabo puso su flor en el más hermoso de los floreros, le puso agua, azucar y todo cuanto decían en las revistas de floristería. Uno que otro día le llevaba colorantes para que se pusiera de otro color y se sintiera feliz. La margarita disfrutaba de las atenciones y era feliz, pero la naturaleza de flor es mucho más fugaz y menos duradera que la de una estrella, el oxigeno empezaba a faltar y poco a poco se marchitaba por lo que el pequeño no tuvo otra alternativa que construir a rapidez la más dolorosa y larga de todas las escaleras, para subir la margarita al cielo donde ella pertenecía.
Gabo nunca supo si la margarita se había marchitado por el pétalo que él arrancó, o si debió depositar la estrella sobre un gato para que sobreviviera y había errado en su deseo, pero lo que si debe saber es que la estrella le va a alumbrar desde lejos, y que una luna y un millón de flores más tocan a su puerta, porque vivir en el espacio después de todo, no es tan bueno para un niño como él.

Liza escribe: Deshojando Margaritas

Gabo es un niño feliz, al que solo le hace falta estar un poquito triste para ser un poquito más feliz. El camina cada día para su escuela, por el mismo camino y con cuidado de no pisar las margaritas, las admira un poco mientras pasa a través de ellas y espera ansioso el día de deshojar una preguntándole por algún amor incierto.

Un día oscuro y pálido, que terminó en una noche oscura y sin sentido, Gabo se sentó a ver las estrellas entre las margaritas y una de ellas le causó curiosidad; era hermosa y más brillante que las demás, pero Gabo no podía bajarla por más que su corazón lo deseara; Gabo tampoco podía subir hasta ella porque la escalera de su casa se la habían prestado a un vecino lejano; por lo que Gabo decidió pasar noches enteras a la espera de una estrella fugaz con la que pudiera conversar y pedir el deseo de bajar la estrella a la margarita más cercana. El pequeño rehusó la noche como visitante a Morfeo, y más bien el colegio se convirtió en su camino a los brazos del peculiar ser; entre gritos de la maestra y burlas de los compañeros, Gabito soñaba dehojando Margaritas y bajando estrellas con cuerdas de vaquero. Pocos días antes de que la suspensión por dormir en la Escuela llegara a manos de sus padres, Gabo había visto la estrella fugaz casi rozando a su otra estrella y en ese momento cerró los ojos y pidió el tan anhelado deseo. Al abrir de nuevo los ojos buscó a su alrededor alguna de las margaritas que brillara como su estrella, la misma que ya no estaba en el cielo y se preguntó si la había perdido, si su estrella había huído debido a su deseo y en su desesperación arrancó una margarita y la dehojaba lentamente preguntandose, vendrá o no vendrá. Luego de esa Margarita arrancó otra y otra y otra, hasta que por fin una de ellas se quejó cuando arrancó el primer pétalo. Gabo enseguida reconoció a su estrella y la levantó al cielo para compararla con el lugar que tenía antes, y así comprobar que era su estrella convertida en margarita.
(si a alguien interesa un final, decidan entre los próximos dos... Si el final está bien ahí, bueno, no es tan mal final)

miércoles, noviembre 19, 2008

Liza escribe: un águila

El sol descansa sobre su cabeza desnuda, y es el brillo de sus ojos calentaba el mundo. Pequeño frente al mundo, insignificante para muchos volaba con potestad, chillaba de vez en cuando para ser escuchado por su propio eco y bebia de los cactus néctares poder. De las más altas cumbres no había descendido desde sus más tiernos años, ni siquiera para cazar sus presas. Una tarde donde el sol rojizo y encendido golpeaba las escasas aguas de desierto haciéndolas fuego, se escuchó un llanto agudo y casi mudo, delicado y apacible; un hermoso y dorado pez, encendido a mil colores por las rocas y la arena, gemía de dolor. Las escasas gotas desaparecían de su delicado vestido y el corazón pequeño parecía terminar de latir. El águila con un movimiento fuerte y despiadado de sus fuertes alas, abandonó su orgullo y viajo por el inclemente vapor para tomar delicadamente al pez y ponerlo entre rocas llenas de sus lágrimas y jugos de flores. Cuando el pequeño pez despertó, temió por su vida recordando que alguna vez aquel bravo animal le había elevado por los aires hasta dejarlo caer en un charco sucio y desolado. El águila recordaba el dolor de su pez, lamentaba su pasado y cada día decoró la pequeña pecera con sus más hermosas plumas, la llenó de sus lágrimas y buscó las flores del desierto, todo ello sin mucho éxito. Tomó a su hermoso pez y con el voló por los terrenos que no conocía hasta encontrar un abundante arrollo donde le abandonó. En la orilla dejó un pedazo de su corazón, la más preciada de sus plumas y una flor a diario por si el pez regresa, pero utiliza sus alas para conocer lo que está más allá de su desierto. Con mucho cariño WC

domingo, septiembre 14, 2008

Liza escribe: El final del principito

Para aquellos que pensaron que el principito murió, nada me queda además de contarles que no tienen por qué estas tristes, yo lo he visto, y está bien, se escondió del mundo porque creció.
Desde la serpiente a los borrachos hicieron duelo por el desgonzado jovencito que una vez tendido en tierra y cuando fue consciente de que nadie más le veía, se levantó y corrió; viajó por lugares tenebrosos cuya tiniebla no le dejaba ver el sol. En un madero de desmayó y en el fondo escuchó risas y parloteos. Se preguntó cómo alguien podía vivir en semejante lugar y ser feliz al mismo tiempo, poco después lo descubrió y es aquí donde comienza mi historia.
Aquella flor, del planeta del principito, sufrió con la ausencia de su cuidador. Gritaba al universo pero nadie respondía a sus preguntas, cuanto humano visito las tierras, no quiso escuchar ni responder. Ella decidió hablar con su enemigo, el cordero, cada noche le contó historias de caballeros y de principes en torres, de gusanos gigantes y de lugares donde hombres trabajaban a diario y olvidaban sonreir; con todo este esfuerzo, se ganó la confianza de su enemigo y logró que desgastara la reja que le protegía y la pusiera con cuidado en una maceta. Después el buen corderito la cargó en su regazo y visitaron plantea por planeta, en busca del principito. Muchas veces vagó en jardines, confundiendo a su principito, pero convencida de que ninguno de ellos po´día si quiera igualarlo llegó a aquel planeta al que van los que han dejado de ser niños. Había escuchadop ya consejos, y habían infuncido en su corazón de clorofila, miedo a esas extrañas personas de corazón frío.
Un poco antes de entrar allí, y junto con su fiel amigo cordero, descolgaron una estrella y la pusieron sobre un madero viejo y de mal olor. La estrella fue ascendiendo y en ella unos ojos negros o cafés se fijaron, iluminándose y volviendo a la vida... Esta estrella en un sol se convirtió y aunque el principito ya creció, encontró la forma de seguir siendo un niño, de la mano (o mejor de la hoja) de la florecita a la que tanto amó.
Homenaje a ti, mi principito y a un quince más

viernes, agosto 08, 2008

Liza escribe: Una vida en gris

Las paredes llenas de recuerdos en fotografías, estantes colmados de trofeos de vida, la luz tenue y una cama llena de él, de quien atestigua cada rincón. Sus ojos entrecerrados como esperando el zarpazo que termine con el dolor que lo carcome lentamente. Seis meses de una enfermedad terminal no logran finiquitar la vida de éste, que lleva a cuestas una vida de excesos, redundancias y contradicciones, y llena la cama de un cuerpo casi inerte y lleno de llagas. La sombra de la esquina atormentaba al joven, pues de ella era dueña quien ocupaba la antigua mecedora; cubierta ella con un manto oscuro y sosteniendo de nada más con huesos maltratados la afilada y oxidad hoz. Era la muerte quien esperaba pacientemente a que el dolor y el sufrimiento se llevaran la escasa vida que quedaba, para así entrar a la escena. Mientras tanto afilaba su hoz con la punta de la lengua, sacando chispas de las que brotaban tinieblas. En la otra esquina de la pequeña habitación, una luz emanó, descubriéndose tras de ella pedazo por pedazo a un personaje de manta blanca, impecable y brillante, pegado a grandes alas. Su rostro angelical, rodeada de mechones dorados se enfrentó con el manto negro que dibujaba una calavera tenebrosa. Los ojos del joven se cerraban conformes, y una batalla comenzaba sin que él tuviera consciencia. Un bastón dorado y la hoz hacían fuerzas cuidando cada uno a su dueño. La muerte con un ritmo lento y feroz bailaba y reía mientras atacaba, la vida de forma delicada se deslizaba esquivando y aguantando el momento preciso. La muerte en un salto poderoso da una estocada que arranca más de la mitad de un ala, y el joven siente la estocada con sudor frío y se retuerce mientras de él sale un vómito oscuro; la vida se defiende como levitando y con un rayo de luz ahoga a la muerte que cae al suelo y siente el bastón atravesar su huesuda existencia. Un poco aliviado, el joven, se sienta en su cama sin entender la lucha que se desata y bajo la mirada de la vida vuelve a caer en cama cuando, aprovechando la distracción, la muerte se arrastra y corta un pierna de la vida con su afilada hoz. La vida ya acongojada saca su espada de fuego y sin pensarlo, corta en dos la muerte por la cintura, despertándose el joven acelerado, agotado. Angelicalmente el ser blanco, siente la tranquilidad y el fluir de vida y acaricia al muchacho, con sus manos llenas de victoria el joven sonriente respira. Un beso cerraría el episodio, de no ser por la cara de pavor que atestigua de la muerte repitiendo "me niego a ver su victoria a causa de mi derrota, no me han vencido, no lo harán" y el brillo de la hoz hace que pequeñas estrellas reemplacen el cuerpo de la vida. Tras el negro manto se dibuja una sonrisa que termina en una cama fría, llena de un cuerpo helado y sin vida de un prisionero de guerra.
Si tus ojos ven como los míos...

jueves, marzo 06, 2008

lux semper luceat Pirinola

"Semejante vaconón tan jijuemaiza, barcinita y tetona la porquería. ¿Y luego que diablos estaba buscando pu'allá? ni que no tuviera pasto en el peladero! Y antes dizque entre'un vallao, horqueteada con la jeta y todo pa'rriba. Ahh jijuna vaca! ay Cristo Rey que desgracia tan desgraciada! Eso ni que uno fuera hijo de dos compadres pa ser tan de malas Verdá pa mi Dios! Y ahora pa conseguir otra y como están de baratas la jijunas vacas; eso ni pagándolas a como pidan. Ahh con su manié la Pirinolita! ¿Qué diablos taba buscando esta vaca malnacida allá entre ese vallao? Ora dizque confundiendo el pasto con el agua! ayy Virgen santísima!! yo no consigo otra vaca igual y eso ni a las..."
JV Paz en la tumba de Pirinola.

jueves, noviembre 29, 2007

Angelita escribe: Grandes valores del ayer, hoy y siempre

Desde que conozco esta canción no dejo de escucharla, me encanta como Cerati logra ser tan honesto, cada acorde sale de las tripas de este señor nacido hace un buen tiempo. Este es el video con mejor calidad que encontré. Nótese la madurez del sonido, de la voz, del manejo de escenario... a riesgo de equivocarme y aunque me linchen por esto que voy a decir: Soda se queda corto ante la grandeza de Gustavo Adrián Cerati

miércoles, octubre 10, 2007

Liza escribe: Bogotá por Bogotá

Una desilusión tras otra había pasado tratando de que una revista, libro, periodico (aunque fuera el espacio) me publicara un cuentito, una notica, hasta creo que estuve al borde de escribir chismes de la farandula nacional. Todo parece ahora cobrar sentido, el concurso de "Bogotá por Bogotá" me acaba de dar la oportunidad de ganar y de ser una de las afortunadas que seremos publicados en un librito (que espero compren, yo se los firmo si quieren). Obvio nada podía ser fácil, porque como es mundialmente conocido en la vida pública ME ENCANTA EMBARRARLA, parece que mi subconciente buscara la oportunidad y entre más hondo meta la pata, más bonito se me hace... En fin, la historia es larga y algún día saldrá un cuento de ello. Con esta nota... No sé como se llaman las notas antónimas a las del suicidio (esta es una de esas)... solo quiero disculparme con aquellos lectores del blog que se vieron abandonados por el ocaso de estanochenono, un concurso me volvió a levantar (y con eso se levanta el blog) y espero los comentarios de nuevo; aclaro que el cuento 'letras por goles' fue el ganador, y lo encuentran entre los archivos del blog. Nada, muy feliz y mañana me echaré como mil helados de chocolate, las dotaciones que quieran donar me las pasan a la casa.

miércoles, mayo 16, 2007

Angelita de Cifuentes escribe: catarsis que llaman

No sé como encabezar esta despedida, fue tan corto el tiempo que estuvimos juntos pero lo vivimos tan intensamente que siento que debo decirte adios de una manera decorosa, a tu altura.
Es imposible no culparme por mi descuido, estaba tan segura de tí que no pensé que pudieras irte con alguien mas (debes comprenderme, esta ciudad está cada vez peor).
Me detengo a pensar en los momentos en que te maltraté y el recordar las marcas que te dejé no me deja dormir, y como cuando pierdes al hombre de tus sueños, de la misma manera siento que debo darte gracias por ocupar un espacio tan importante y haberme sido tan útil. Lo único que me queda es un inmensa gratitud por la foto en el momento preciso, la buena apariencia que le daba algo de luz a mi presencia siempre gris, la llamada oportuna y una excelente señal.
La vida me ha enseñado que siempre vienen cosas mejores. Entonces, estaré esperando el próximo, y cuando llegue pensaré en tí, recordaré cada uno de tus ángulos y posiblemente una lágrima se deslice por mi mejilla. ´
Espero que la persona con quien estás sepa reconocer tus bondades, lo que guardas en tu interior y tu eficacia... que te cuide como yo no lo supe hacer.
Hasta siempre mi buen L6

domingo, mayo 13, 2007

Fermina escribe: Carta enamorada

Es como escribir una carta de amor a los 7...

Aunque no me creas, todavía me acuerdo de cuando te vi la primera vez, de a que olías... y aunque no puse mucha atención a la conversación, perdón, pero no podía (y aún me pasa, para ser sincera); no te lo tomes a mal, es que me pierdo en tu mirada, y en esas lucecitas que van y vienen, que aparecen y desaparecen en ese par de hermosos ojos tuyos... que aún no sé de qué color son... creo que son los ojos cafés más negros que he visto.

Has visto que cuando uno cierra los ojos y se los frota un poco, ve como constelaciones? como millones de estrellas? pues imagínate lo que se siente tener una de esas en la mano y entonces entenderás lo que siento cuando te veo, son como mil de ellas en mi estómago.

y tus manos... son curiosas... cuando las veo de lejos parecen tan pequeñas, y cuando pones las mias entre las tuyas, se ven tan grandes - o las mías se ven pequeñas - es ahí donde descubro que me cubres con algo más que con las cosas que puedo ver porque los ojos que no ven como los demás son los que más ven.

No te lo he dicho, pero cuando caminas me fijo para ir a tu paso, o hago conjuros mentales para que vayas a mi paso.., y sabes qué, me di cuenta de que nuestros pasos no siempre van igual, pero terminan en el mismo sitio: a veces en tu verde de juego, a veces en mi bicolor...

Aún me da pena ponerme rojo cuando te diga que las flores me recuerdan a ti, porque cada una de ellas obedece a un lugar, a un momento... pero siempre están para alegrar mi día, y así eres tu. Por ello, me he puesto en la tarea de recolectarlas todas y dártelas por cuotas, cuando me aprenda sus nombres.

Por otro lado debo pedirte que me devuelvas al menos los pensamientos, para poder concentrarlos en algo más de vez en cuando, aunque mejor no, así soy feliz, nada más que pensando en ti.

Por último, quiero decirte que me gusta que la lluvia caiga mientras charlamos... y que mis intenciones son serias para contigo... hasta llegaría a darte la mitad de mi gansito...

Je t'aime, ma vie...

miércoles, abril 11, 2007

Liza escribe: El diablo conduce bus: historias de bus III

-Vete caminando- Me dijo mi mamá. - Pero si son más de doscientas cuadras!!!- le respondí.

Luego de una mirada de aquellas ven las que el ceño fruncido dice más que mil palabras y causa ese tan conocido malestar, que despierta el alma con las trsites, manipuladoras y malintencionadas palabras que me advertían con voz entrecortada que en los buses pasaban cosas. Me negué a escuchar sus comentarios, el reloj corría y no disponía de todo el día para llegar a mi destino, así que a conciencia desobedecí y espero con emoción junto a los demás futuros pasajeros la llegada de aquel monstruo a cuatro ruedas. Ya conté el dinero que me dará a cambio la satisfacción de un viaje de aventuras.

Al fin llega el gran animal de metal, siendo piloteado con exactitud por el virtuoso y extraño conductor.Me subí con premura saltando por encima de las cabezas de mis compañeros de bus, vi con deleite los malabares de los últimos pasajeros corriendo tras de la puerta del bus, casi volando y acompañándose por la sonrisa infame del conductor algo enrojecido.

El pie del conductor - que por cierto parecía una pezuña - tocaba con violencia frecuentemente el freno, y me hacía ir de un lado a otro. En una ocasión me sacó de mi lugar haciéndome caer al piso y ver cómo mi puesto era arreatado por una mujer voluminosa que se abria paso entre la muchedumbre. Estando ahora de pie, en medio de aquel zoológico de gente, note como poco a poco, el animal de metal se llenaba, llegando más allá de su capacidad. El aire me ibva faltando y cada vez sentía más y más manos rozándome, acariciándome, golpéandome y una que otra en mi bolsillo, robándome; yo no respondí de ninguna forma, si se está en Roma, hay que comportarse como romano, así que hice de tripas corazón para que mi cara continuara con la expresión natural.

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-Háganle por la mitad, háganse pa' atras!- Gritaba desesperado el conductor panzón y de camisa semi abierta - La voz de mando del horrible hombre nos hizo saltar asustados y casi todos corrimos deseperados para atrás, buscando al menos un lugar pequeño dónde meter nuestra existencia. Tres valientes hombres - probablemente caballeros de la mesa redonada por su inocencia y valentía- mantivieron su posición al frente, en la linea de fuego, casi rozando la palanca de la bestia plateada. De nuevo el hombre gigantesco les dice: "que para atrás!". Uno d elos caballeros abrió su boca con suavidad y exclamó - "no hay más para atrás, qué no ve?!- El otro apoyando a su compañero gritó: "póngale segundo piso". El tercero valientemente exclamó: "A lo bien, sino devuélvanos lo del pasaje, no sea avaro, ya no meta más gente". Enrojeciéndose un poco más el conductor les respondió algo acerca de su progenitora - lenguaje alterado para protección de mentes inocentes y menores de edad- El conductor malhumorado terminó siendo más rojo que el rojo mismo, saltó, grito y no teniendo más opciones para descargar su ira, tomó un tenedor gigante y con rayos dorados que salían de éste, desapareció a los valientes caballeros; mientras todo esto ocurrío, dos erupciones aparecían en su cabeza y crecían pareciendo cachos de un ternero recien nacido.

Mi susto no tenía límites, tal vez me encontraba frente a frete con el mismo.... no, no podría ser él... Con desespero intenté salir de automóvil, pero la densa masa de gente no me lo permitía. Mil ideas pasaban por mi cabeza - debí hacerle caso a mi mamá, voy a morir en este bus - y de nuevo intentaba calmarme sin mucho éxito. De repente un ritmo extraño nos invadió, nos llenó de miedo y angustia, sonido de tambores, de acordiones... Mensajes con dedicatorias a compadres... eran LOS DIABLITOS, este hombre no tenía verguenza, se desenmascaraba frente a todos... EL DIABLO CONDUCE BUS!!!!!!!!

Para mi amigo y compañero de bus...

jueves, marzo 22, 2007

Angela escribe: Le ha pasado...

...que cuando pretende contar algo que le sucedió a un amigo de un amigo de un primo en tercer grado de su vecino, usted prefiere poner la historia en primera persona para evitar confusiones y ganar algo de prestigio?
Si, ahora digame que no lo hace!

sábado, febrero 10, 2007

La Prima de Ángela escribe: changua fan club

Hace poco descubrí, para mi sorpresa y mi intenso dolor, que dos de mis más queridos amigos, odiaban la changua. Son gente estupenda, profesionales honrados que viven en Bogotá desde hace muchos años y no cambian a la capital por ninguna ciudad del mundo, incluidas París, Roma, Madrid, Bolombolo y Buga. Pero detestan la changua. La consideran una bebida asqueante, un vomitivo que encarna (o, mejor, encalda y enhueva, porque no contiene carne sino agua caliente y huevo) lo peor del altiplano cundinoboyacense.
Yo también pienso que la changua es un símbolo gastronómico del antiguo reino de los chibchas. Pero un espléndido símbolo, un plato delicioso y nutritivo en cuyo fondo ondea la tricolor bandera atravesada por el águila negra de Bogotá y un par de quimbas boyacenses.
Todo en la changua son ventajas. Es barata: cuesta lo que cuesta un huevo de gallina, una taza de agua, una taza de leche y un pastorejo de cilantro y cebolla. Es nutritiva: marca 220 calorías (apta para una dieta), pocas grasas saturadas, alguito pero no mucho colesterol, abundantes proteínas y vitaminas y cero grasas trans, que parece que son fatales. Y, si hablamos de otras características, es tan sencilla que la puede preparar hasta Naty Paris, y tan rápida que se compran los ingredientes, se prepara y se sirve en menos de media hora. La changua es sopa humilde, popular, de gente amable y pobre.
Usted nunca la verá en los menús de un restaurante en la Zona Rosa, ni la ofrecerán como refresco en las discotecas. Nació en los ranchos del altiplano, y durante siglos formó parte del desayuno de todo cachaco serio. Desplazada ahora por el corn-flakes y las bebidas energéticas, la changua anda de capa caída. A su tragedia se suma el desdén de provincianos como mis dos amigos, que defienden la carne en polvo y el aborrajado pero desprecian la changua.
Yo sospecho que a su mala racha ha contribuido el hecho infame de que, como adjetivo con diminutivo, la changua significa una persona muy perversa o dañina, de pésima conducta y pasado poco recomendable. Una changüita es un personaje malo y siniestro. Todo lo contrario del caldo que originalmente representa.
También sospecho que, como toda palabra que empieza por "ch", su nombre produce natural alergia. Suena a chicha, a chichaguy, a chochera, a chancro, a chepito, a chucha... Si la changua se llamara "milk & water egg delicacy" o "potage muïsque avec des oeufs", figuraría en la minuta de desayuno del Waldorf Astoria y el George V.
Por eso se me ha ocurrido una fórmula de relanzamiento de la changua (o de "refundación", para usar una expresión en boga), consistente en ofrecer la receta en inglés. Nuestras elites, embobadas en la cursilería de los términos extranjeros, no vacilarán en adoptar la changua una vez que esta haya pasado por el diccionario Appleton. Gracias a internet, donde aparecen 9.470 menciones suyas, he pillado la receta en inglés de este caldo centenario. Llámenlo "fast breakfast light soup", copien la siguiente guía y verán que hasta los banqueros de inversión bogotanos empezarán a desayunar con changua, como sus bisabuelos:
Y aquí va la receta.......Ingredientes para cuatro raciones: 2 cups of water; 2 cups of milk; 4 eggs; 4 fresh coriander leaves; 2 scallions; salt & pepper.
Se pican finamente el coriander y los scallions; en una olla grande, mientras tanto, se pone a hervir la water con milk y se agregan los 4 eggs, cuidando de que no se rompan las yemas. Un minuto después de que hierva la mezcla se sacan los eggs y se pone uno en cada plato. Luego se agregan el caldo caliente y los trocitos de coriander y scallions, y salt & pepper al gusto.
Y ora sí, sumercé, bon appetit ...
Datos adjuntos
Este escrito de la prima Miel se publica no sólo por que este blog defiende las causas perdidas, sino por que a mi (Ángela) se me da la gana .

jueves, enero 25, 2007

Ángela escribe: lo que siempre quise escribir (o puro sentimento al mejor estilo de aquella que cree saber lo que dice)

De manera descarada te metiste dentro de mis afectos.
Ahora tarareo al azar, ahora visto y desvisto lo imprevisto o siempre visto.
Preguntarse si estas son las horas de escribir sobre el asunto es lo pertinente y la respuesta es una sola: no merezco tanto
Dos palabras no mas (las conocemos bien)... mejor tres por respeto a quienes prefieren no saber mucho y a aquellos quienes fomentan las buenas maneras: SE LE QUIERE

lunes, enero 15, 2007

Liza escribe: frontera colombo-francesa

  • El progreso se encuentra en un salta continuo de un universo a otro, un perfeccionamiento que requiere un cambio finito de lugares físicos.
  • ¿finito? ¿Alguna vez se alcanza la perfección total?
  • No lo creo, pero tú decides en qué estado deseas permanecer.
  • Y solo firmo, ¿verdad?, ¿y ya me ponen en camino del segundo universo.
  • ¿Quién ha dicho que es apenas tu segundo universo?

Co una sonrisa fingida, nerviosa, y desconcierto en las venas, firmó un papel que no entendía muy bien porque no era su idioma natal. Aún así, bajo las alas de la libertad ansiada, con el deseo inmenso e matar la monotonía de desprenderse del diario dolor que le solía cubrir la sonrisa, empacó sus maletas de ilusiones que olían a fresa y sabían a chocolate.

Un par de días después, el Ave Fénix estaba listo, recién bañado y perfumado, peinado y con cada una de sus plumas blancas como la nieve de Francia. Su lomo y espalda colmados de rostros desconocidos, y tres o cuatro familiarmente vagos pero de espíritus palpables y agradables, que le permitirían dejar la mitad de las valijas de temor antes de partir. Amablemente, el ave milenaria bajó su pico reverentemente para que pudiese subir aquella joven heroína. En agradecimiento al gran gesto del místico animal, la joven pisó con suavidad el pico y la cabeza del animal, con cuidado de no herir los ojos del grandioso y único ejemplar viviente.

Minutos después del ascenso, el ave alzó vuelo dejando atrás el tricolor rojizo de su ‘primer universo’ y con destino de un tricolor más romántico por tradición. Desde el gran animal, todo se veía tan pequeño, que su acrofobia se alimentaba con las casa viéndose del tamaño de la cabeza de un alfiler.

El arte, el idioma y el aire iban cambiando, y el Fénix aterrizando. Sus lágrimas habían caído al océano pasado y el entorno le sonreía con amabilidad. Su nuevo mundo le permitía admirar el anterior y le hacía amar el presente. Su nueva gente le recordaba la anterior y le hacía amar la de ahora; su nuevo ánimo le hacía saber lo que podría llegar a ser. Sabía ahora que seguiría saltando de universo en universo, con un universo completo dispuesto a crecer, y cuando vuelva a este, su ‘primer universo’ su espíritu será más grande, y querrá llenarse otra vez.

FELIZ CUMPLE LAURITA